No tengo ganas...

Becqueriano

Poeta recién llegado
No tengo ganas de nada,
ni de vivir siquiera.

No tengo ganas de andar
con un rumbo fijo,
hacia un lugar,
donde no me espera nadie.

No tengo ganas de asomarme
al maldito espejo,
no vaya a ser
que recuerde quién fui.

No tengo ganas de respirar
este aire viciado y angustioso,
cargado de intereses
y de sonrisas de oasis.

No tengo ganas de hablar
pues no hay nadie que me escuche,
ni tan siquiera puedo pedir auxilio
en la cárcel que me supone la vida.

No tengo ganas de amar,
pues tanta veces me han apuñalado,
que el corazón trata, como pueda, de aguantar.
Y con cada tictac lo noto más apagado.

No tengo ganas de soñar,
cómo voy a hacerlo
si mis noches son torturas
de las que no puedo escapar.

No tengo ganas de ver,
pues mis ojos sólo se preocupan
de tener nuevas lágrimas para echar.
Me es triste, que no se puedan suicidar.

Y entonces, ¿qué ocurre cuando se pierde
la esperanza y las ilusiones?
No tengo ganas de nada ni de nadie,
ni siquiera de vivir.
 
Al menos no has perdido las "ganas" de escribir, y disfruto que no lo hayas hecho, porque de esa manera he tenido la posibilidad de leer tus nostálgicos, tristes y desalentadores versos!! Me voy llevándome clavado en el alma, cada sentimiento expresado en tu poema, porque me sentí totalmente identificada. Saludos.
 
Última edición por un moderador:
Muchas gracias Mar, valoro mucho tus palabras porque me sirven para seguir escribiendo...

Un abrazo en la distancia...
 
No tengo ganas de nada,
ni de vivir siquiera.

No tengo ganas de andar
con un rumbo fijo,
hacia un lugar,
donde no me espera nadie.

No tengo ganas de asomarme
al maldito espejo,
no vaya a ser
que recuerde quién fui.

No tengo ganas de respirar
este aire viciado y angustioso,
cargado de intereses
y de sonrisas de oasis.

No tengo ganas de hablar
pues no hay nadie que me escuche,
ni tan siquiera puedo pedir auxilio
en la cárcel que me supone la vida.

No tengo ganas de amar,
pues tanta veces me han apuñalado,
que el corazón trata, como pueda, de aguantar.
Y con cada tictac lo noto más apagado.

No tengo ganas de soñar,
cómo voy a hacerlo
si mis noches son torturas
de las que no puedo escapar.

No tengo ganas de ver,
pues mis ojos sólo se preocupan
de tener nuevas lágrimas para echar.
Me es triste, que no se puedan suicidar.

Y entonces, ¿qué ocurre cuando se pierde
la esperanza y las ilusiones?
No tengo ganas de nada ni de nadie,
ni siquiera de vivir.
TRISTE MUY TRISTE ( ASÍ NOS GOLPEA LA VIDA AVECES HE PASADO POR ESE ESTADO ) PERO LEVANTE MI PLUMA Y PAPEL Y AQUÍ ME VES . UN ABRAZO ENORME , ME GUSTO PASAR POR TUS LETRAS :D:p
 
No tengo ganas de nada,
ni de vivir siquiera.

No tengo ganas de andar
con un rumbo fijo,
hacia un lugar,
donde no me espera nadie.

No tengo ganas de asomarme
al maldito espejo,
no vaya a ser
que recuerde quién fui.

No tengo ganas de respirar
este aire viciado y angustioso,
cargado de intereses
y de sonrisas de oasis.

No tengo ganas de hablar
pues no hay nadie que me escuche,
ni tan siquiera puedo pedir auxilio
en la cárcel que me supone la vida.

No tengo ganas de amar,
pues tanta veces me han apuñalado,
que el corazón trata, como pueda, de aguantar.
Y con cada tictac lo noto más apagado.

No tengo ganas de soñar,
cómo voy a hacerlo
si mis noches son torturas
de las que no puedo escapar.

No tengo ganas de ver,
pues mis ojos sólo se preocupan
de tener nuevas lágrimas para echar.
Me es triste, que no se puedan suicidar.

Y entonces, ¿qué ocurre cuando se pierde
la esperanza y las ilusiones?
No tengo ganas de nada ni de nadie,
ni siquiera de vivir.
Cuando se pierde esperanza e ilusión, ese vacío que nos queda pesa más que la razón de nuestra mente pero hemos de procurar no perder la esperanza, mañana saldrá el sol, puede ser el día en que regrese.
Cordial saludo Becqueriano.
Un placer pasar por tan sentidas y penadas letras.
 
No tengo ganas de nada,
ni de vivir siquiera.

No tengo ganas de andar
con un rumbo fijo,
hacia un lugar,
donde no me espera nadie.

No tengo ganas de asomarme
al maldito espejo,
no vaya a ser
que recuerde quién fui.

No tengo ganas de respirar
este aire viciado y angustioso,
cargado de intereses
y de sonrisas de oasis.

No tengo ganas de hablar
pues no hay nadie que me escuche,
ni tan siquiera puedo pedir auxilio
en la cárcel que me supone la vida.

No tengo ganas de amar,
pues tanta veces me han apuñalado,
que el corazón trata, como pueda, de aguantar.
Y con cada tictac lo noto más apagado.

No tengo ganas de soñar,
cómo voy a hacerlo
si mis noches son torturas
de las que no puedo escapar.

No tengo ganas de ver,
pues mis ojos sólo se preocupan
de tener nuevas lágrimas para echar.
Me es triste, que no se puedan suicidar.

Y entonces, ¿qué ocurre cuando se pierde
la esperanza y las ilusiones?
No tengo ganas de nada ni de nadie,
ni siquiera de vivir.
Una buena inspiración nos dejas en tus versos que llegan
con mucha profundidad al lector. Pero las ganas cuando
no se tienen, hay que buscarlas sea como sea y no tirar
nunca la toalla. Ha sido un placer poder pasar a leerte.
Un abrazo. Tere
 
No tengo ganas de nada,
ni de vivir siquiera.

No tengo ganas de andar
con un rumbo fijo,
hacia un lugar,
donde no me espera nadie.

No tengo ganas de asomarme
al maldito espejo,
no vaya a ser
que recuerde quién fui.

No tengo ganas de respirar
este aire viciado y angustioso,
cargado de intereses
y de sonrisas de oasis.

No tengo ganas de hablar
pues no hay nadie que me escuche,
ni tan siquiera puedo pedir auxilio
en la cárcel que me supone la vida.

No tengo ganas de amar,
pues tanta veces me han apuñalado,
que el corazón trata, como pueda, de aguantar.
Y con cada tictac lo noto más apagado.

No tengo ganas de soñar,
cómo voy a hacerlo
si mis noches son torturas
de las que no puedo escapar.

No tengo ganas de ver,
pues mis ojos sólo se preocupan
de tener nuevas lágrimas para echar.
Me es triste, que no se puedan suicidar.

Y entonces, ¿qué ocurre cuando se pierde
la esperanza y las ilusiones?
No tengo ganas de nada ni de nadie,
ni siquiera de vivir.

La gana se nos va al carajo a veces. Solo nos queda la "pierde", el extravío, la soledad y el absurdo vacío de tener que ser sin querer. Para mí los diciembres se parecen mucho, Compa, a lo que usted está reflejando aquí: un tiempo de puras "pierdes" y ningunas "ganas".

Aún así me queda una poca de gana para felicitarle, porque su poema está muy bueno. Un abrazo desde acá.
 
No tengo ganas de nada,
ni de vivir siquiera.

No tengo ganas de andar
con un rumbo fijo,
hacia un lugar,
donde no me espera nadie.

No tengo ganas de asomarme
al maldito espejo,
no vaya a ser
que recuerde quién fui.

No tengo ganas de respirar
este aire viciado y angustioso,
cargado de intereses
y de sonrisas de oasis.

No tengo ganas de hablar
pues no hay nadie que me escuche,
ni tan siquiera puedo pedir auxilio
en la cárcel que me supone la vida.

No tengo ganas de amar,
pues tanta veces me han apuñalado,
que el corazón trata, como pueda, de aguantar.
Y con cada tictac lo noto más apagado.

No tengo ganas de soñar,
cómo voy a hacerlo
si mis noches son torturas
de las que no puedo escapar.

No tengo ganas de ver,
pues mis ojos sólo se preocupan
de tener nuevas lágrimas para echar.
Me es triste, que no se puedan suicidar.

Y entonces, ¿qué ocurre cuando se pierde
la esperanza y las ilusiones?
No tengo ganas de nada ni de nadie,
ni siquiera de vivir.
Desaliento en un poema de fragua quimerica que hidrata
los sentimientos perdidos y todavia besados. bellissimo.
luzyabsenta. felicidades.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba