¿Cuántos atardeceres
serán los que te alejan?
¿Cuántos más
habrán de derramarse
sobre este frío valle
florecido de espera
y mojado de gloria?
Yo te dejé en las manos
un recuerdo,
y un altar de caricias y pájaros.
Pero el tiempo
que poco a poco va matando
con claveles nuestro ayer,
te devuelve hoy
espléndida y liviana,
a las tardes de violines en el campo,
al susurro de una plaza en otoño,
o a aquel viejo camino,
empedrado de silencio
y de fotos añejas sin nosotros.
Pero más allá de todo,
tu sonrisa embandera al mundo
que agradece tu corona.
serán los que te alejan?
¿Cuántos más
habrán de derramarse
sobre este frío valle
florecido de espera
y mojado de gloria?
Yo te dejé en las manos
un recuerdo,
y un altar de caricias y pájaros.
Pero el tiempo
que poco a poco va matando
con claveles nuestro ayer,
te devuelve hoy
espléndida y liviana,
a las tardes de violines en el campo,
al susurro de una plaza en otoño,
o a aquel viejo camino,
empedrado de silencio
y de fotos añejas sin nosotros.
Pero más allá de todo,
tu sonrisa embandera al mundo
que agradece tu corona.
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