Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Escribía una canción
de letra poco inspirada,
me vino la inspiración
al clavarme su mirada,
y, poniendo el corazón,
le compuse una balada,
que, presa de la emoción,
quiso escuchar encantada.
Me desbordó la ilusión,
como el verdor a la palma,
mil martillos de pasión,
me golpearon el alma.
Luego cerró su balcón,
en el que estaba apostada,
se adentró en su habitación,
la luz, después, fue apagada.
Decepcionado del lance
me marché con mi guitarra,
me imaginaba un romance
y, ni siquiera, hubo farra.
de letra poco inspirada,
me vino la inspiración
al clavarme su mirada,
y, poniendo el corazón,
le compuse una balada,
que, presa de la emoción,
quiso escuchar encantada.
Me desbordó la ilusión,
como el verdor a la palma,
mil martillos de pasión,
me golpearon el alma.
Luego cerró su balcón,
en el que estaba apostada,
se adentró en su habitación,
la luz, después, fue apagada.
Decepcionado del lance
me marché con mi guitarra,
me imaginaba un romance
y, ni siquiera, hubo farra.