Noche y luz
Del cielo
Se desengancha
Se traga a sí misma
Se olvida la noche
Su peine negro se lleva…
Lejos
Vibran las marañas
Los halos de luz
Sin ley de tinieblas
sus brazos melosos, extensos sobre la hierba
Y en cada dedo
Los más de cien
Capullos de mariposas rajando sus calabozos
Suspira el sol delirante
Envía sus latidos
Tanto cabalgan, brincan, corren entre las piedras
que acomodan sobre el lustre de las verdes hojas su siesta
Al fondo los cristales
de plata escarchada
Flotando sobre el río
Que viene, que va
No miran los girasoles
Por no seguir la corriente
Melenas ocres y al padre las reverencias
Hasta que vuelve la noche
Vomitándose a sí misma
Morena de trenzas desechas
que viene y las desenreda
La rubia incendiaria se ha ido
Poema creado por Inés
Del cielo
Se desengancha
Se traga a sí misma
Se olvida la noche
Su peine negro se lleva…
Lejos
Vibran las marañas
Los halos de luz
Sin ley de tinieblas
sus brazos melosos, extensos sobre la hierba
Y en cada dedo
Los más de cien
Capullos de mariposas rajando sus calabozos
Suspira el sol delirante
Envía sus latidos
Tanto cabalgan, brincan, corren entre las piedras
que acomodan sobre el lustre de las verdes hojas su siesta
Al fondo los cristales
de plata escarchada
Flotando sobre el río
Que viene, que va
No miran los girasoles
Por no seguir la corriente
Melenas ocres y al padre las reverencias
Hasta que vuelve la noche
Vomitándose a sí misma
Morena de trenzas desechas
que viene y las desenreda
La rubia incendiaria se ha ido
Poema creado por Inés
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