Nocturno a la Peste

Dan_Z

Poeta recién llegado
¡Es vástago mío el enemigo
de la ética!
¡Oh, hijo pérfido!
¡Oh, hijo máculo!:
No abandones ahora la luna
en su pesada atmósfera
que tuyo es su resplandor
y ajena te es su bonhomía
cual te sirve solamente
de sacrilegio infructuoso.

Mía es la noche,
porque atenta contra el orden común,
y desvanece y cuestiona
hasta al astro más pernoctante,
porque la oscuridad cuestiona
y entonces, responde la luminiscencia
de aquel que ha decidido iluminar;
mía es la noche
porque sumerge al hombre
entre duda y duda
en su espíritu manso
y mondo e indeleble
y le otorga el alma despejada
cual remanso para
la carne propia,
para que de él sea
la intención y la soberbia
del pensamiento inspirado;
mía es la noche
porque es sempiterna sobre el alma
que piensa y siente
y pasajera es sobre el cuerpo,
sintiéndome, sintiéndonos ahora
más como alma que como cuerpo.

Y es mía y es nuestra la noche,
entre los caprichosos de cuerpo
febril
y aspecto longevo,
cual noche divisible
y colectiva
que aunque siendo nuestra,
pertenecemos a ella
por naturaleza y orden propio,
heredando su alma fértil
y protervo pensamiento
y su morbo y su libidinosidad
que la reflexión irá dejando
como vestigios de luz
sobre el petricor exquisito
de las némoras oscuras
mientras sea entonces
tan nuestra,
que podamos entre tanto y tanto,
ser acendrada noche.
 
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