esteban7094
Poeta recién llegado
Palpé el llanto de la Muerte en el atardecer…
Tus labios fueron como cuando la noche
Proclama todas las angustias secretas del hombre.
Fui un abandonado, un huérfano en tu sexo,
Fui lumbre negra, sueño negro
En la caverna de los olvidos.
Dibujé un enigma en el llanto de la Muerte…
Y vagué hechizado por un campo de oscuras azucenas;
Vagué mil años, vagué un instante de nadie;
Vagué, remé a través de aguas locas e inmensas;
Grité, desesperado, temeroso de la sombra,
Las imágenes y los nombres de los pasados rotos;
Pero el viento proceloso se llevó
El perfume amargo de la soledad.
Me busqué a mí mismo en el llanto de la Muerte…
Y caí al vacío del espejo de la nada.
Cómo me supe con todos los sentidos clavados
A la cruz de la vida. Amor!
Tu gemido fue como cuando la noche se retuerce
En grave delirio bajo la tristeza de lo ausente,
Como cuando brotan las canciones orgiásticas
En las cimas incandescentes de lo vivido en el sueño brioso,
Como cuando… Y tu silencio, tu vino, y tu rocío,
O el laurel rutilante en la hondura de la hondura.
Amor de oscuras azucenas!
Bebí del llanto primigenio de la Muerte en el atardecer…
L. E. Torres
Feb.016
Tus labios fueron como cuando la noche
Proclama todas las angustias secretas del hombre.
Fui un abandonado, un huérfano en tu sexo,
Fui lumbre negra, sueño negro
En la caverna de los olvidos.
Dibujé un enigma en el llanto de la Muerte…
Y vagué hechizado por un campo de oscuras azucenas;
Vagué mil años, vagué un instante de nadie;
Vagué, remé a través de aguas locas e inmensas;
Grité, desesperado, temeroso de la sombra,
Las imágenes y los nombres de los pasados rotos;
Pero el viento proceloso se llevó
El perfume amargo de la soledad.
Me busqué a mí mismo en el llanto de la Muerte…
Y caí al vacío del espejo de la nada.
Cómo me supe con todos los sentidos clavados
A la cruz de la vida. Amor!
Tu gemido fue como cuando la noche se retuerce
En grave delirio bajo la tristeza de lo ausente,
Como cuando brotan las canciones orgiásticas
En las cimas incandescentes de lo vivido en el sueño brioso,
Como cuando… Y tu silencio, tu vino, y tu rocío,
O el laurel rutilante en la hondura de la hondura.
Amor de oscuras azucenas!
Bebí del llanto primigenio de la Muerte en el atardecer…
L. E. Torres
Feb.016