*Sabrina*
Una niña gris
Se exaltan los poros,
burbujas de papel
se mezclan en los pliegues amorfos
de la complacencia
La piel no habla,
ni entiende de círculos vacíos,
litiga verbos
a las sombras lunares,
para terminar amaneciendo
entre llamaradas
en el pentágono de un solitario lecho.
Resulta esquivo el espacio
en la monotonía del deseo caníbal
y
aunque me entierre sus uñas espinas
sangraría
sólo sangraría,
sollozando en el tiempo.
El aire va dibujando las cicatrices en el cuerpo.
Convulsión de sentimientos
debajo del disfraz,
caen los luceros mudos
de mi estigma.
¿Alma?
Dejan la sal expuesta de los días.
Intromisión de ángeles
en la almohada,
devorando sienes pragmáticas.
Volando se van mis injertos al ras del suelo.