Asklepios
Incinerando envidias
Nos dimos cuenta al visitar el Manantial de la Amabilidad. Allí, es absurda la desilusión, como también lo es, paradójicamente, borrar el sendero cierto de nuestros días grises. Es su agua cristalina y pura, más, al mismo tiempo, densa como la miel más pura, que está al alcance de nadie, y que tan sólo es posible mirar. Es un paisaje entrañable, que acoge... pero, como ya he dicho, jamás se dejará tocar.