NOMICA
Poeta recién llegado
Si me he ido no lo llames cobardía, no pienses que soy frágil
Lo que sucede es que hoy abrí los ojos y me percate de que ésta no es la habitación de una princesa, me lo supuse cuando vi los barrotes.
El que me despertó no era príncipe de mi vida,
Fue el látigo de aquel enorme verdugo
Lo que sucede es que hoy abrí los ojos y me percate de que ésta no es la habitación de una princesa, me lo supuse cuando vi los barrotes.
El que me despertó no era príncipe de mi vida,
Fue el látigo de aquel enorme verdugo
Lo que me enveneno no fue la manzana de una bruja malvada,
Sino mi criminal mente y las ansias de encender este mundo,
De romper a garrotazos la luna,
De abofetear al destino
Y mentarle la madre al azar.
Sino mi criminal mente y las ansias de encender este mundo,
De romper a garrotazos la luna,
De abofetear al destino
Y mentarle la madre al azar.
La silla que me espera en nada se asemeja a un trono.
Si me he ido cuando estés leyendo esto no me llames absurda;
Si aun late mi corazón, cuando encuentres desbalagada esta confesión
Apuñaladme sin compasión.
Si aun late mi corazón, cuando encuentres desbalagada esta confesión
Apuñaladme sin compasión.