amormejia
Poeta veterano en el portal
Se suele leer porquería en los periódicos matutinos, denunciando una y otra cosa. La inflación, la pobreza, el desempleo, el ajetreo, el dolor, la enfermedad, la causa y la cura. Se cuestiona si existe un Dios ó si es éste solamente el eterno rival de la maldad, que si se hace el bien, sería recomendable enterrar las esperanzas de que algún día algo bueno llegue a tu vida. La mera verdad que se lee tanto y se analizan opiniones de algunos queriéndolas hacer de uno mismo o querer aplicar normas que no siempre nos nacen de adentro. Para muchos, su devoción es un sistema de gobierno y, lo defienden a capa y espada, se ciegan y se vanaglorian con algo que han adoptado por quizá tradición o por simple costumbre ajena. Se llenan la boca de Socialismo, de Democracia, de Capitalismo y Comunismo, sin pensar que todo se resume en actos de causa y efecto. Nadie le va contar a éste tercermundista lo que es la pobreza, ni la riqueza, ni el desprecio, ni el odio, ni el mismo amor. Ya todo lo he vivido, bañado de sangre desde una niñez precoz, bajo un cielo encapotado de balas, de cañones de M16, de AK 47, de FAL, de morteros tierra aire, pero más de sollozos de madres que recibían matas de banano en vez de los cuerpos de sus hijos en un desfile de ataúdes. Que no me vengan contar historias los Capitalistas, ni los Socialistas, ni los Demócratas, ni los comunistas. He visto teñirse las banderas con sangre de hermanos, aún compartiendo colores patrios y, para qué. Para los devotos de sus sistemas de gobiernos les dejo dicho que para eso está la lona blanca de la humanidad, para ser llenada de colores de armonía, dejando de criticar como viejas de vecindad lo que el uno y el otro hace. Por qué mejor no cerrar la boca y tratar de hacer el bien si ver a quién se lo hacen. Pero siempre es fácil llenarse la boca de tontos idealismos, mientras las bocas siguen vacías de falta de alimento. El rojo seguirá siendo rojo al igual que azul seguirá siendo como el cielo, ya nada nos separa de una realidad que nos cobija a todos por igual. El dolor se siente igual, de la misma forma el desprecio, el odio, la envidia y sobre todo esa hambre de libertad. Ya no importa tu sistema de gobierno, lo hecho, hecho está.
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