Lírico.
Exp..
Nov. 2015
Conducía de vuelta
hacia mi casa,
la madrugada
de un día entre semana.
El único lugar
abierto y con alcohol,
era un puticlub
de carretera.
Copa en mano, veo cómo
desfilan todas las putas
del local. Yo las rechazo
con educación. Y sólo
ambiciono emborracharme
un poco más. En la barra,
hay dos tipos extranjeros.
Conversamos brevemente.
Me comentan que han venido
a cazar a Extremadura
desde Francia. Y me vienen
al recuerdo las imágenes;
los atentados, París,
hace tan sólo dos días.
Los dos tipos me parecen
jabalíes babeando
sobre la barra, cuando miran
a las putas que les ponen.
Uno mata su copa
y se pierde detrás
de una mulata.
Unos muriendo
en atentados,
sus cuerpos hechos
pedazos, y otros
haciéndose pedazos
en burdeles perdidos,
a copas y follando.
Yo estoy sin blanca.
Conduzco
hasta mi casa.
Y te lo cuento.
Conducía de vuelta
hacia mi casa,
la madrugada
de un día entre semana.
El único lugar
abierto y con alcohol,
era un puticlub
de carretera.
Copa en mano, veo cómo
desfilan todas las putas
del local. Yo las rechazo
con educación. Y sólo
ambiciono emborracharme
un poco más. En la barra,
hay dos tipos extranjeros.
Conversamos brevemente.
Me comentan que han venido
a cazar a Extremadura
desde Francia. Y me vienen
al recuerdo las imágenes;
los atentados, París,
hace tan sólo dos días.
Los dos tipos me parecen
jabalíes babeando
sobre la barra, cuando miran
a las putas que les ponen.
Uno mata su copa
y se pierde detrás
de una mulata.
Unos muriendo
en atentados,
sus cuerpos hechos
pedazos, y otros
haciéndose pedazos
en burdeles perdidos,
a copas y follando.
Yo estoy sin blanca.
Conduzco
hasta mi casa.
Y te lo cuento.
Última edición: