Recuerdo que en una noche aborrecí el amor, ignore el alta flama del calor de una mirada, olvide el calor de unos labios tiernos y sinceros, y
ahora, ahora vuelve el dolor, el inquietante acoso de un amor doloroso que sin medida invade poco a poco mi tiempo, mi vida y mi alma.
Siento los pesares de un alma enamorada, siento el quebranto de uno ojos segados por la luz de un sol fluorescente que no puede contener su inquietante brillo abrasador de espíritus, siento ya la sombra de desvelos incontenibles, de sueños aberrantes e inconsistentes con amor y desvíos.
De vez en cuando pienso en el castigo de un todopoderoso que flagela mi alma con el alma femenina que carcome mis entrañas y despierta mis heridas; tal vez la llegada de un nuevo amor muera con la resurrección de un grito ahogado, una lágrima seca y un perdón ya expirado.
Ahora solo me queda esperar, ver a qué dirección lleva el viento esta oración que con preocupación espero llegue a oídos santos y no a oscuros pensamientos de demonios hambrientos de llevar mi alma una vez más a un infiero violento.
Siento los pesares de un alma enamorada, siento el quebranto de uno ojos segados por la luz de un sol fluorescente que no puede contener su inquietante brillo abrasador de espíritus, siento ya la sombra de desvelos incontenibles, de sueños aberrantes e inconsistentes con amor y desvíos.
De vez en cuando pienso en el castigo de un todopoderoso que flagela mi alma con el alma femenina que carcome mis entrañas y despierta mis heridas; tal vez la llegada de un nuevo amor muera con la resurrección de un grito ahogado, una lágrima seca y un perdón ya expirado.
Ahora solo me queda esperar, ver a qué dirección lleva el viento esta oración que con preocupación espero llegue a oídos santos y no a oscuros pensamientos de demonios hambrientos de llevar mi alma una vez más a un infiero violento.