Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me vi en tus ojos, me miraban con tristeza,
no había sonrisa solo una falsa mueca.
Palabras vagas llenas de melancolía,
añorando todo lo que junto a ti tenía.
Un beso frio, carente de emoción,
de esos que se pierden sin llegar al corazón.
Dudas, lágrimas y temor,
el roce de una mano y el eco de una voz,
que logran escucharse después de un adiós.
Podría perderme en la ausencia de esos días,
podría quedarme con el alma vacía,
pero, dejar de amar tú recuerdo no podría.
Estás en mis sueños, en mis tristezas y alegrías,
en todo lo hermoso que, junto a ti, vivía.
Dime amor ¿acaso crees que podría pensar siquiera con osadía,
que un día mi mente te olvidaría?
Porque yo estoy segura de que nunca lo haría.
A menos de que el Alzheimer mi mente borraría…
Pero en ese caso ¿de quién la culpa seria?
de la enfermedad, tuya o mía?
no había sonrisa solo una falsa mueca.
Palabras vagas llenas de melancolía,
añorando todo lo que junto a ti tenía.
Un beso frio, carente de emoción,
de esos que se pierden sin llegar al corazón.
Dudas, lágrimas y temor,
el roce de una mano y el eco de una voz,
que logran escucharse después de un adiós.
Podría perderme en la ausencia de esos días,
podría quedarme con el alma vacía,
pero, dejar de amar tú recuerdo no podría.
Estás en mis sueños, en mis tristezas y alegrías,
en todo lo hermoso que, junto a ti, vivía.
Dime amor ¿acaso crees que podría pensar siquiera con osadía,
que un día mi mente te olvidaría?
Porque yo estoy segura de que nunca lo haría.
A menos de que el Alzheimer mi mente borraría…
Pero en ese caso ¿de quién la culpa seria?
de la enfermedad, tuya o mía?
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