Paulo Arenas
Poeta recién llegado
Nunca vi a una madre nacer de la vida.
Nunca vi a una madre llorar tus penas y reír tus alegrías.
Nunca vi a una madre dar su pan para calmar tu hambre
y ella morir en sí.
Nunca vi a una entregar todo a cambio de una sonrisa y un te amo.
Nunca vi a una madre llorar sus penas y dolores a escondidas,
para no hacerte sufrir y así sonreírte siempre.
Nunca vi a una madre dar su pecho y su abrazo,
para dormirte en su alma.
Nunca vi a una madre sufrir por tu destino
y entregar todo para que seas feliz.
Nunca vi a una madre amarte tanto y dar su vida por ti,
en un te amo, en una caricia, en un beso,
en aquellas palabras, en aquella risa.
Nunca vi a una madre como la mía.
Nunca vi a una madre llorar tus penas y reír tus alegrías.
Nunca vi a una madre dar su pan para calmar tu hambre
y ella morir en sí.
Nunca vi a una entregar todo a cambio de una sonrisa y un te amo.
Nunca vi a una madre llorar sus penas y dolores a escondidas,
para no hacerte sufrir y así sonreírte siempre.
Nunca vi a una madre dar su pecho y su abrazo,
para dormirte en su alma.
Nunca vi a una madre sufrir por tu destino
y entregar todo para que seas feliz.
Nunca vi a una madre amarte tanto y dar su vida por ti,
en un te amo, en una caricia, en un beso,
en aquellas palabras, en aquella risa.
Nunca vi a una madre como la mía.