Coma
Poeta recién llegado
Te amo con toda mi puta alma entera,
o con cada trozo que quedó de ella tras tu partida.
Y siempre voy a estar para vos.
Siempre, toda la vida.
Pero es normal que me harte,
de pensarte todos los días,
no estoy viviendo desde ya hace años por la melancolía.
Es casi seguro que estás con alguien,
¿cuando recibas esto estarás acostada con él?
Hace mucho tiempo dejé de ser aquel a quien querías.
Pero ansía vomitar de la puta rabia que da imaginar...
a otro hombre haciéndote el amor,
mientras yo estoy escribiéndotelo en poesía.
Soy consciente de que la culpa es mía.
Esto es una mierda. Es patético. ¿O poético? Poéticamente patético.
Perdoname por ser así, perdón por ser débil,
perdón por amarte,
perdón por no saber seguir adelante.
Perdón por este mensaje. Me siento enojado, conmigo, pero necesitaba escribirtelo,
aunque no te importe ni deba importarte lo que diga el difunto amante.
Mientras seguís con tu vida,
yo tengo el corazón a cuerda.
Es tan frustrante no poder borrarte...
cuando mi mente te recuerda.
Ojalá tuviera el valor de volarme los putos sesos de un disparo para liberarme de esta mierda.
Todas las noches me acuesto con incertidumbre al pensar en si tu amor no regresa.
El miedo nunca cesa.
No es fácil entregarle tu alma a una persona como si fuese el puto demonio,
irónicamente sí resultaste ser un demonio que atormenta lo insano de mi cabeza.
Y esos poemas que te escribí, salieron por tu inspiración, no por mi talento.
Encenderé la llama de nuestro amor y la usaré para quemarlos hasta ser simples cenizas,
que lleguen a tu puerta por el viento.
Lo siento,
pero es que estoy seguro de que ni el mejor soneto consiguió generarte algún tipo de sentimiento.
Y lo entiendo.
Porque al fin y al cabo,
los amores se olvidan,
y yo no soy más que un pedazo de mierda pegado en la suela de los zapatos,
que usan los pasos de tu vida.
Nunca había llorado del enojo y ahora mira.
Al principio lo nuestro me hacía llorar de felicidad, luego de tristeza y ahora de ira.
Hoy declaro que tu amor me ha vuelto obseso.
¿Quién puede culparme de eso?
Si siempre te amaré, mas jamás sabré...
cómo se siente uno solo de tus besos.
o con cada trozo que quedó de ella tras tu partida.
Y siempre voy a estar para vos.
Siempre, toda la vida.
Pero es normal que me harte,
de pensarte todos los días,
no estoy viviendo desde ya hace años por la melancolía.
Es casi seguro que estás con alguien,
¿cuando recibas esto estarás acostada con él?
Hace mucho tiempo dejé de ser aquel a quien querías.
Pero ansía vomitar de la puta rabia que da imaginar...
a otro hombre haciéndote el amor,
mientras yo estoy escribiéndotelo en poesía.
Soy consciente de que la culpa es mía.
Esto es una mierda. Es patético. ¿O poético? Poéticamente patético.
Perdoname por ser así, perdón por ser débil,
perdón por amarte,
perdón por no saber seguir adelante.
Perdón por este mensaje. Me siento enojado, conmigo, pero necesitaba escribirtelo,
aunque no te importe ni deba importarte lo que diga el difunto amante.
Mientras seguís con tu vida,
yo tengo el corazón a cuerda.
Es tan frustrante no poder borrarte...
cuando mi mente te recuerda.
Ojalá tuviera el valor de volarme los putos sesos de un disparo para liberarme de esta mierda.
Todas las noches me acuesto con incertidumbre al pensar en si tu amor no regresa.
El miedo nunca cesa.
No es fácil entregarle tu alma a una persona como si fuese el puto demonio,
irónicamente sí resultaste ser un demonio que atormenta lo insano de mi cabeza.
Y esos poemas que te escribí, salieron por tu inspiración, no por mi talento.
Encenderé la llama de nuestro amor y la usaré para quemarlos hasta ser simples cenizas,
que lleguen a tu puerta por el viento.
Lo siento,
pero es que estoy seguro de que ni el mejor soneto consiguió generarte algún tipo de sentimiento.
Y lo entiendo.
Porque al fin y al cabo,
los amores se olvidan,
y yo no soy más que un pedazo de mierda pegado en la suela de los zapatos,
que usan los pasos de tu vida.
Nunca había llorado del enojo y ahora mira.
Al principio lo nuestro me hacía llorar de felicidad, luego de tristeza y ahora de ira.
Hoy declaro que tu amor me ha vuelto obseso.
¿Quién puede culparme de eso?
Si siempre te amaré, mas jamás sabré...
cómo se siente uno solo de tus besos.