UnusualSoul
Poeta recién llegado
Fascinante y asesino como una serpiente, el sistema nervioso se vuelve un hormiguero en llamas que busca agua desesperadamente para no sucumbir ante ese obstáculo ígneo´.
Obstáculo por cierto...
Los obstáculos nos impiden llegar a lo alto, somos parapléjicos en un mundo Dionisíaco en el que cada paso es un peldaño, cada año una escalera y cada escalera nos acerca más al manantial.
Opaco y transparente, sentencia decisiva para unos y paraje de paso para otros pasajeros que aprovechan su labia y confianza, afianzándose un hueco en una madriguera hasta que luzca el sol de nuevo e ilumine la entrada al habitáculo.
Habitáculo por cierto...
Remanso de paz o histeria y locura, presión sobre los hombros que te aplasta entre sus frías paredes, insidioso o aclarador, ruleta rusa solo contra la banca , tempestad bajo el cobijo de un sauce, mientras lloras desconsoladamente y el cuerpo baja el termostato para mantener una lucha vital constante con el propósito de no cerrar los ojos.
Al borde de la hipotermia, los dedos entumecidos y tú meciéndote lentamente al son del silbido del viento, una danza de la lluvia para implorar que se acabe.
Temporal a la intemperie, el tiempo para en seco para hacer que sufras, para hacer que tu cuerpo mojado tiemble como una gelatina y sea aspirado por un vórtice floral que azota tu tez como un látigo de cuero tras haber pecado en un régimen inquisitorial.
El sol ha muerto, Dios ha muerto, recuerdas a Nietszche y el enfrentamiento entre el dragón y el león, y comprendes que no tienes la fuerza de voluntad para resistir a la fuerza que te oprime bajo ese sauce, que puede ser derribado por un rayo en cualquier momento.
El poder de la naturaleza y la magnitud de los daños que origina sobrepasa por mucho a la maldad de cualquier tirano, un tira y afloja entre un esclavo negro y una prensa hidráulica, que le aplasta contra su voluntad y se mofa cuando le da esperanzas de no ser aniquilado, hasta que da el último empujón y acaba con la vida de ese luchador cuyo destino estaba ya vaticinado.
Obstáculo por cierto...
Los obstáculos nos impiden llegar a lo alto, somos parapléjicos en un mundo Dionisíaco en el que cada paso es un peldaño, cada año una escalera y cada escalera nos acerca más al manantial.
Opaco y transparente, sentencia decisiva para unos y paraje de paso para otros pasajeros que aprovechan su labia y confianza, afianzándose un hueco en una madriguera hasta que luzca el sol de nuevo e ilumine la entrada al habitáculo.
Habitáculo por cierto...
Remanso de paz o histeria y locura, presión sobre los hombros que te aplasta entre sus frías paredes, insidioso o aclarador, ruleta rusa solo contra la banca , tempestad bajo el cobijo de un sauce, mientras lloras desconsoladamente y el cuerpo baja el termostato para mantener una lucha vital constante con el propósito de no cerrar los ojos.
Al borde de la hipotermia, los dedos entumecidos y tú meciéndote lentamente al son del silbido del viento, una danza de la lluvia para implorar que se acabe.
Temporal a la intemperie, el tiempo para en seco para hacer que sufras, para hacer que tu cuerpo mojado tiemble como una gelatina y sea aspirado por un vórtice floral que azota tu tez como un látigo de cuero tras haber pecado en un régimen inquisitorial.
El sol ha muerto, Dios ha muerto, recuerdas a Nietszche y el enfrentamiento entre el dragón y el león, y comprendes que no tienes la fuerza de voluntad para resistir a la fuerza que te oprime bajo ese sauce, que puede ser derribado por un rayo en cualquier momento.
El poder de la naturaleza y la magnitud de los daños que origina sobrepasa por mucho a la maldad de cualquier tirano, un tira y afloja entre un esclavo negro y una prensa hidráulica, que le aplasta contra su voluntad y se mofa cuando le da esperanzas de no ser aniquilado, hasta que da el último empujón y acaba con la vida de ese luchador cuyo destino estaba ya vaticinado.