Océano de sal

Teo Moran

Poeta fiel al portal
Esta plañidera carne
es un obstáculo para el alma,
lleva a las malas hierbas
a los engarces del corazón.
¡Y sé que no soy nadie
en los cuatro tejados!
Temí a la hambruna
de los besos escasos,
a la melodía de las bocas
cuando sedientas se buscan,
a los labios de la luna
cuando el mar se despliega
y con sus olas se desliza
en busca de las cenizas,
a las sajadas vestiduras
que dejarán de envolver
a los tamices de la piel,
a estas estúpidas lágrimas
que corren libremente,
sin piedad, sin compasión,
como perlas de golondrina
gestadas en la agonía
mientras se abren paso
en la comisura del amor,
pero ya no es amor, ¡No lo es!
Porque el amor no hace llorar,
porque el amor no duele
y si es así ya no es amor,
es solo otro cruel fracaso,
otro latido que verterá sangre,
otro vuelo sin alas y heroico
sin un destino predeterminado,
una justicia siempre tardía
que no será justa conmigo,
un océano de sal sin vida
en la devoción del olvido,
serán estas estúpidas lágrimas
las que con su triste melodía
ensordecerá a mi alma
y en sus notas no seré nada…
¡Y sé que no soy nadie
cuando la luna se muestra
sobre los cuatro tejados!​
 
Esta plañidera carne
es un obstáculo para el alma,
lleva a las malas hierbas
a los engarces del corazón.
¡Y sé que no soy nadie
en los cuatro tejados!
Temí a la hambruna
de los besos escasos,
a la melodía de las bocas
cuando sedientas se buscan,
a los labios de la luna
cuando el mar se despliega
y con sus olas se desliza
en busca de las cenizas,
a las sajadas vestiduras
que dejarán de envolver
a los tamices de la piel,
a estas estúpidas lágrimas
que corren libremente,
sin piedad, sin compasión,
como perlas de golondrina
gestadas en la agonía
mientras se abren paso
en la comisura del amor,
pero ya no es amor, ¡No lo es!
Porque el amor no hace llorar,
porque el amor no duele
y si es así ya no es amor,
es solo otro cruel fracaso,
otro latido que verterá sangre,
otro vuelo sin alas y heroico
sin un destino predeterminado,
una justicia siempre tardía
que no será justa conmigo,
un océano de sal sin vida
en la devoción del olvido,
serán estas estúpidas lágrimas
las que con su triste melodía
ensordecerá a mi alma
y en sus notas no seré nada…
¡Y sé que no soy nadie
cuando la luna se muestra
sobre los cuatro tejados!​
Muy buenas palabras nos presentas. Saludos Teo
 

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