Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Océanos de amor
De tu esencia, Señor, confluyen puras
De tu esencia, Señor, confluyen puras
aguas vivas de piélagos de amor,
las que sanan tristezas y dolor,
las que pueden calmar las desventuras.
Si me cubres con ellas van seguras
mis acciones, no habrá ningún temor,
pues me bañas en cada resplandor
de tus rayos, caricias tan seguras.
Purificas del hombre su maldad.
No se puede escapar de tu sapiencia,
en tus manos habita la verdad.
A tu lado no existe la dolencia,
ni lo injusto, tampoco soledad.
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