Ocho y un cuarto...

Julius 12

Poeta que considera el portal su segunda casa
Porque fuiste herida y deshonrada
te dejaste volar dulce pájaro,
prematuro vuelo entre nubes informes,
suspendidas en el viento y muy lejanas.
Sin pedir hojas perdidas,
sin adorar falsos ídolos, que escondiste
apenada,
sin esgrimir tu espada partistes hacia
dimensiones insospechadas.
Yaciente de espaldas y aprensiva nunca
clamaste por clemencia,
nunca ninguna espina aguzada ni ninguna
música innoble fundió tu corazón de rosa.
Fue tu vuelo un vuelo diferente
que no dejó respuestas inconclusas,
odiabas la carroña del pasado y entre
otros odios, odiabas el desafío inútil.
Solamente en el silencio ventral vos creíste,
solamente en el frío prenatal vos creíste,
y al desaparecer en el estertor fatal
solamente dejabas inconclusos gestos,
humilde legado, huellas de tu alma...
Sé que luego te despediste,
recuerdo esa postrera y milésima ráfaga
que me envolvió como una caricia y
despertó la confusión y el vértigo,
recuerdo que apenas hubo en mí un
estremecimiento, una sacudida amorosa,
recuerdo que dejó en mi alma temblorosa,
un recuerdo perenne, sempiterno, inolvidable.
 
Porque fuiste herida y deshonrada
te dejaste volar dulce pájaro,
prematuro vuelo entre nubes informes,
suspendidas en el viento y muy lejanas.
Sin pedir hojas perdidas,
sin adorar falsos ídolos, que escondiste
apenada,
sin esgrimir tu espada partistes hacia
dimensiones insospechadas.
Yaciente de espaldas y aprensiva nunca
clamaste por clemencia,
nunca ninguna espina aguzada ni ninguna
música innoble fundió tu corazón de rosa.
Fue tu vuelo un vuelo diferente
que no dejó respuestas inconclusas,
odiabas la carroña del pasado y entre
otros odios, odiabas el desafío inútil.
Solamente en el silencio ventral vos creíste,
solamente en el frío prenatal vos creíste,
y al desaparecer en el estertor fatal
solamente dejabas inconclusos gestos,
humilde legado, huellas de tu alma...
Sé que luego te despediste,
recuerdo esa postrera y milésima ráfaga
que me envolvió como una caricia y
despertó la confusión y el vértigo,
recuerdo que apenas hubo en mí un
estremecimiento, una sacudida amorosa,
recuerdo que dejó en mi alma temblorosa,
un recuerdo perenne, sempiterno, inolvidable.
Ha sido un placer leer tus versos. Mis saludos.
 
recuerdo esa postrera y milésima ráfaga
que me envolvió como una caricia y
despertó la confusión y el vértigo,
recuerdo que apenas hubo en mí un
estremecimiento, una sacudida amorosa,
recuerdo que dejó en mi alma temblorosa,
un recuerdo perenne, sempiterno, inolvidable.


Maravilloso arte, una entrega magnífica. Saludito
 
Eres muy atento amigo, te agradezco de corazón que hayas pasado por esta página y dejes tu opinión , para mí, muy valiosa. Un saludo afectuoso.
 

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