Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
La niña mira las llamas,
sus ojos son calcinados
por el fuego de la desilusión,
tinieblas denigrantes
le robaron la luz del sol.
.
El viento acrecienta la hoguera,
quemando el árbol bodhi
dejando en cenizas…
¡La belleza de la esperanza!
¡La iluminación de la alegría!
.
Llora la niña cariacontecida.
¡Se suicidan sus sueños!
El viento y el fuego…
¡Hieren su garganta!
¡Desgarran su vestido!
.
Abatido, su cuerpecito está,
entre la ceguedad, el silencio
y su alma desfallecida.
Queda postrada en su cuna
sin aliento, risas o sosiego.
.
La veo tendida, ajena al disfrute.
¡Lágrimas derramó!
Su gélida losa me entumece,
sus tormentos inmortales
vencen mi pecho.
.
No hay reposo, ni victorias,
solo monótonos cielos.
¡De oraciones florales la corono!
Tras una flor azul, escondo su desdicha.
¡La niña arde! Mi vida es un despojo.
sus ojos son calcinados
por el fuego de la desilusión,
tinieblas denigrantes
le robaron la luz del sol.
.
El viento acrecienta la hoguera,
quemando el árbol bodhi
dejando en cenizas…
¡La belleza de la esperanza!
¡La iluminación de la alegría!
.
Llora la niña cariacontecida.
¡Se suicidan sus sueños!
El viento y el fuego…
¡Hieren su garganta!
¡Desgarran su vestido!
.
Abatido, su cuerpecito está,
entre la ceguedad, el silencio
y su alma desfallecida.
Queda postrada en su cuna
sin aliento, risas o sosiego.
.
La veo tendida, ajena al disfrute.
¡Lágrimas derramó!
Su gélida losa me entumece,
sus tormentos inmortales
vencen mi pecho.
.
No hay reposo, ni victorias,
solo monótonos cielos.
¡De oraciones florales la corono!
Tras una flor azul, escondo su desdicha.
¡La niña arde! Mi vida es un despojo.
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