Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube;itMd1_nxfzc]http://www.youtube.com/watch?v=itMd1_nxfzc[/video]
Eterna amiga;
compañera silenciosa la cual me esperas
en el fin del camino...
Tú que no discriminas -
joven, viejo, rico, pobre, casado o soltero,
hombre, mujer, niño en su sueño tan efímero -
sea débil o sea fuerte,
todos algún día te encontrarán a ti, Muerte -
y en tus brazos serán muy bienvenidos...
Toda tristeza, dolor que oprime
sus corazones enjaulados en el mundo;
toda la maldad y todo sufrimiento
borrarás en un instante -
y ya no sentirá el cuerpo
la enfermedad ni el frío...
Porque eres, oh Muerte, liberación de verdad;
tú de las cadenas al espíritu liberas,
cáscara le quitas a ese ser sublime
que en los adentros suprimido existe -
ya sea salvaje, callado, dichoso o triste;
tú le das el refugio a quien en los senderos se pierde
de esta tal llamada vida...
Cuando entonces, en una mañana sombría
yo me quede dormida,
serás tú, Muerte, mi lecho y mi cobija;
una almohada del silencio
que abra la puerta hacia lo infinito -
sin que nadie sepa de mi partida...
En mi rostro luz oscura
se reflejará en mi estado más inerte,
de mis ojos azules ya no saldrá la mirada,
seré quizás más bella aún en la muerte
de aquel monstruo que fui mientras caminaba,
viniendo de ningún lugar, yendo a la nada...
No dará más besos mi boca helada
ni me cantará el viento -
ni los llevará a lo lejos del mar profundo;
cual mar que nos separa uno del otro -
ni será mi abrazo tan cálido, más bien lúgubre
cual existencia agreste cuyo sendero
con el tuyo se cruzó en la esperanza
de que algún día por fin renaciera...
Será, entonces, cuando yo muera
que me amarás más todavía -
y me amará el mundo que hoy de mí se burla,
que maldice mi infeliz nacimiento
bajo la estrella negra de un viernes de abril;
cual gélido recuerdo...
[05/12/2013]
Eterna amiga;
compañera silenciosa la cual me esperas
en el fin del camino...
Tú que no discriminas -
joven, viejo, rico, pobre, casado o soltero,
hombre, mujer, niño en su sueño tan efímero -
sea débil o sea fuerte,
todos algún día te encontrarán a ti, Muerte -
y en tus brazos serán muy bienvenidos...
Toda tristeza, dolor que oprime
sus corazones enjaulados en el mundo;
toda la maldad y todo sufrimiento
borrarás en un instante -
y ya no sentirá el cuerpo
la enfermedad ni el frío...
Porque eres, oh Muerte, liberación de verdad;
tú de las cadenas al espíritu liberas,
cáscara le quitas a ese ser sublime
que en los adentros suprimido existe -
ya sea salvaje, callado, dichoso o triste;
tú le das el refugio a quien en los senderos se pierde
de esta tal llamada vida...
Cuando entonces, en una mañana sombría
yo me quede dormida,
serás tú, Muerte, mi lecho y mi cobija;
una almohada del silencio
que abra la puerta hacia lo infinito -
sin que nadie sepa de mi partida...
En mi rostro luz oscura
se reflejará en mi estado más inerte,
de mis ojos azules ya no saldrá la mirada,
seré quizás más bella aún en la muerte
de aquel monstruo que fui mientras caminaba,
viniendo de ningún lugar, yendo a la nada...
No dará más besos mi boca helada
ni me cantará el viento -
ni los llevará a lo lejos del mar profundo;
cual mar que nos separa uno del otro -
ni será mi abrazo tan cálido, más bien lúgubre
cual existencia agreste cuyo sendero
con el tuyo se cruzó en la esperanza
de que algún día por fin renaciera...
Será, entonces, cuando yo muera
que me amarás más todavía -
y me amará el mundo que hoy de mí se burla,
que maldice mi infeliz nacimiento
bajo la estrella negra de un viernes de abril;
cual gélido recuerdo...
[05/12/2013]