ODA AL TORONJIL
Qué buen perfume para el alma,
Qué tal aroma innata,
Esparcida por el viento
Por toda la magnitud del día,
Nace de las entrañas
De la tierra;
Aquí en el vallecillo del ande,
Suspiran las divinas aromas
Del buen toronjil.
Ni canelas
Ni manzanillas
Ni perfumes elaborados
Ni rosas
Ni nardos,
Pueden tener olor
Más perfume
Como el del toronjil.
Y ahora que la lluvia
Te hizo crecer,
Hay rocíos enamoradizos
Que se resisten a despegarse
De tus hojas.
Y hasta las brisas
Y las mariposas
Apetecen una taza de infusión,
Llena de esencia, llena de toronjil.
Maravillado y magnetizado
Quedé prendado de los olores
Del alba andino.
Sin mayor placer,
Sin nada más que escribir,
Me despido de ti,
Toronjil preferido,
Toronjil amigo,
Con el alma purificada
Y con alba aromada.
Qué buen perfume para el alma,
Qué tal aroma innata,
Esparcida por el viento
Por toda la magnitud del día,
Nace de las entrañas
De la tierra;
Aquí en el vallecillo del ande,
Suspiran las divinas aromas
Del buen toronjil.
Ni canelas
Ni manzanillas
Ni perfumes elaborados
Ni rosas
Ni nardos,
Pueden tener olor
Más perfume
Como el del toronjil.
Y ahora que la lluvia
Te hizo crecer,
Hay rocíos enamoradizos
Que se resisten a despegarse
De tus hojas.
Y hasta las brisas
Y las mariposas
Apetecen una taza de infusión,
Llena de esencia, llena de toronjil.
Maravillado y magnetizado
Quedé prendado de los olores
Del alba andino.
Sin mayor placer,
Sin nada más que escribir,
Me despido de ti,
Toronjil preferido,
Toronjil amigo,
Con el alma purificada
Y con alba aromada.
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