vronte
Poeta infiel al portal
Odio las Hadas.
Odio a las hadas y su gestualidad,
sus curvilíneas figuras junto a su liviandad.
Frívolas y juguetonas son inherentes cualidades,
una adolescencia extendida indefinidamente sin mendicidades.
Risitas traviesas revoloteando por los aires…
Sensualidad tipo 'anime ' en proceder y ademanes…
No te ha de sorprender que jamás las veas madres.
Estas mariposas humanoides que revolotean los parajes
despreocupadamente y sin pudor en los andares.
He de deciros que no son estos elementales puros a quienes repudio,
sino la naturaleza de quienes las siguen es la que rehuyo.
Es la promiscuidad de sus afectos,
más la vacuidad de sus entrañas…
es la admiración de quienes las idolatran;
con sus posturas amorales en cada vuelo ya de entrada.
Cuando una persona adulta quiere llevar alas junto a una anatomía voluptuosa,
no se sorprenda de improviso acorralada de la emoción mas tumultuosa:
la de buscar adentro y no poder hallar una sola cosa
que la libere del vacío al verse ojerosa.
Al demonio el mundo sea o no este tan bello,
si lo único importante es acicalar el frondoso y largo cabello.
Es el colorido y la tersura de la piel,
es el brillo juvenil olor a miel.
Y si se fallase la tarea de emular,
aparecerán tramposas formas de 'volar'.
Y no se precisa declarar tajantemente que quien idealiza a una caricatura,
omitirá gran parte del espectro humano que dio a luz la verdadera madre natura.
Solo ojos para un frenético deambular,
hacia un infantilismo permanente imposible de curar…
y por ende ignorante de la verdadera magia proverbial.
Odio a las hadas y su gestualidad,
sus curvilíneas figuras junto a su liviandad.
Frívolas y juguetonas son inherentes cualidades,
una adolescencia extendida indefinidamente sin mendicidades.
Risitas traviesas revoloteando por los aires…
Sensualidad tipo 'anime ' en proceder y ademanes…
No te ha de sorprender que jamás las veas madres.
Estas mariposas humanoides que revolotean los parajes
despreocupadamente y sin pudor en los andares.
He de deciros que no son estos elementales puros a quienes repudio,
sino la naturaleza de quienes las siguen es la que rehuyo.
Es la promiscuidad de sus afectos,
más la vacuidad de sus entrañas…
es la admiración de quienes las idolatran;
con sus posturas amorales en cada vuelo ya de entrada.
Cuando una persona adulta quiere llevar alas junto a una anatomía voluptuosa,
no se sorprenda de improviso acorralada de la emoción mas tumultuosa:
la de buscar adentro y no poder hallar una sola cosa
que la libere del vacío al verse ojerosa.
Al demonio el mundo sea o no este tan bello,
si lo único importante es acicalar el frondoso y largo cabello.
Es el colorido y la tersura de la piel,
es el brillo juvenil olor a miel.
Y si se fallase la tarea de emular,
aparecerán tramposas formas de 'volar'.
Y no se precisa declarar tajantemente que quien idealiza a una caricatura,
omitirá gran parte del espectro humano que dio a luz la verdadera madre natura.
Solo ojos para un frenético deambular,
hacia un infantilismo permanente imposible de curar…
y por ende ignorante de la verdadera magia proverbial.
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