Nýcolas
Poeta asiduo al portal
En el amor, ¿no son los celos un sentimiento de lo más absurdo? ¡Oh qué hace que nuestros corazones se estremezcan en la tormenta por las madrugadas!... Quien ama un alma, sabe que semejante alma es la más bella, porque lo siente, lo intuye, lo percibe con los inefables sentidos de su corazón, y así mismo, debe de saber que semejante ánima capaz sería de deslumbrar hasta los muertos, ¿de qué sorprenderse, pues, o molestarse, cuando fieles testigos somos de los mil ojos que posan sobre nuestra amante?, sobre «nuestro» amor. ¿Es acaso el miedo el vil demonio que nos aleja de nosotros mismos, y en consecuencia, del amor? ¿Será acaso el temor por la pérdida a causa de manos de terceros? ¿Pues es que se posee un corazón cual un objeto? El pajarito es libre cuando por su cuenta desea volver a la jaula. No hay contratos en el cielo y la luz no necesita de anillos para brillar, si lo que es, es, ¿por qué estancar nuestra morada en una sala de torturas sin sentido? Amigos, Apolo nos ilumina a todos por igual. El amor es luz y la iluminación es libertad.