¡Oh Dios!
Sácame de este túnel sin salida,
donde la luz no existe,
donde mi corazón no deja de sangrar.
Mis pies, heridos,
profundos como el fondo del mar.
Mi boca enmudece,
pero mis ojos gritan
con lágrimas que crean
un inmenso mar gris.
Mi alma ya no tiene ilusión,
solo quiero que, si estás ahí,
no te olvides de mí.
No quiero morir…
¡Oh Dios!
Acude a mí
como los colibríes van a las flores,
de lo contrario, seré solo una flor marchita,
de esas que el viento arranca
y se lleva sin rumbo.
Dioris R.
Sácame de este túnel sin salida,
donde la luz no existe,
donde mi corazón no deja de sangrar.
Mis pies, heridos,
profundos como el fondo del mar.
Mi boca enmudece,
pero mis ojos gritan
con lágrimas que crean
un inmenso mar gris.
Mi alma ya no tiene ilusión,
solo quiero que, si estás ahí,
no te olvides de mí.
No quiero morir…
¡Oh Dios!
Acude a mí
como los colibríes van a las flores,
de lo contrario, seré solo una flor marchita,
de esas que el viento arranca
y se lleva sin rumbo.
Dioris R.