Ojitos ciegos

Juno

Poeta que considera el portal su segunda casa
​


¿Qué cabe esperar al final de un verso,
sino el abismo insondable del silencio?
¡Qué!, ¿de las noches de sueños robados
a la luna infecunda
que murió en mi regazo?

Un puente brumoso de ojitos ciegos
se yergue en la orilla de mi amargura,
luces y sombras
bajo su imposta
y asomada al pretil,
deleitándose en su reflejo estancado,
vela al lucero un alma rota.
Cincelan su risa de aguas oscuras
buriles de llanto,
de sus párpados nacen
pestañas de juncos
y en el regato del viento,
mientras trenzan las ninfas
con algas su pelo,
ve naufragar los días tras su reverso.
Hoy su tez macilenta,
sin pretenderlo,
alumbró el deseo a tumba abierta
sepultando en mis labios
la voz del recuerdo.
Y quise entonces llenar con él,
las mil y una ausencias que me codician,
las que amortajan latidos
y nublan auroras,
las que dicen quererme,
las que de mí no se olvidan...
Bebí del grial de aquellas manos
el vino añejo de las horas perdidas
y ebria de pasado,
volvió a hacerse presente
tu nombre a cada paso.

¿Qué cabe esperar al final de un verso
cuando el amor se escapa entre los dedos?

Tu vida, mi vida,
cruzando un puente de ojitos ciegos...

 
Última edición:
Bellísimo poema, Eva. De libre estructura pero con métrica subyacente y con asonancias en algunos versos que le hacen tener un aire de clásico, al estilo de la silva, por ejemplo (aunque por supuesto que no lo es, digo solamente que me lo recuerda).

Me ha encantado como siempre la altura lírica que imprimes a tu poesía, amiga mía. Celebro esta edición que nos regalas.

Mi felictación con estrellas.

Un abrazo.
 
¡Ahí vaaaaaaa! Digo, ahí viene, digo aquí está nuestra desaparecida estrella.

Ufff. Que barbaridad EVA, eres OXIGENO PURO como cuando respiras en un denso bosque y casi te mareas de taaaaaannn fragante aire.

Me alegro mucho de volver a disfrutar de tu talentosa pluma. (Aunque sea en este foroooo) Jejejeje.
Mucha luz y alegre paz dejo al mirarte.
Vidal
 
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¿Qué cabe esperar al final de un verso
si no el abismo insondable del silencio?
¿¡Qué!, de las noches de sueños robados
a la luna infecunda
que murió en mi regazo?

Un puente brumoso de ojitos ciegos
se yergue en la orilla de mi amargura,
luces y sombras
bajo su imposta
y asomada al pretil,
deleitándose en su reflejo estancado,
vela al lucero un alma rota.
Cincelan su risa de aguas oscuras
buriles de llanto,
de sus párpados nacen
pestañas de juncos
y en el regato del viento,
mientras trenzan las ninfas
con algas su pelo,
ve naufragar los días tras su reverso.
Hoy su tez macilenta,
sin pretenderlo,
alumbró el deseo a tumba abierta
sepultando en mis labios
la voz del recuerdo.
Y quise entonces llenar con él
las mil y una ausencias que me codician,
las que amortajan latidos
y nublan auroras,
las que dicen quererme,
las que de mí no se olvidan...
Bebí del grial de aquellas manos
el vino añejo de las horas perdidas
y ebria de pasado
volvió a hacerse presente
tu nombre a cada paso.

¿Qué cabe esperar al final de un verso
cuando el amor se escapa entre los dedos?

Tu vida, mi vida,
cruzando un puente de ojitos ciegos...



Que hermoso poema, querida amiga si que no importa la métrica cuando te apoderas de una pluma, lo haces muy bien y siempre lo disfruto, adoro tu poesía, te adoro a ti... Un gran abrazo, tqm!
 
Gracias por la invitación Eva a este lujoso poema donde la tristeza se anida en cada verso, pero el desamor de tus letras siempre deja el bello recorrido en los ojos que contemplan la sensibilidad que te inspira el amor vencido, es grandioso amiga, un abrazote!
 
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¿Qué cabe esperar al final de un verso
si no el abismo insondable del silencio?
¿¡Qué!, de las noches de sueños robados
a la luna infecunda
que murió en mi regazo?

Un puente brumoso de ojitos ciegos
se yergue en la orilla de mi amargura,
luces y sombras
bajo su imposta
y asomada al pretil,
deleitándose en su reflejo estancado,
vela al lucero un alma rota.
Cincelan su risa de aguas oscuras
buriles de llanto,
de sus párpados nacen
pestañas de juncos
y en el regato del viento,
mientras trenzan las ninfas
con algas su pelo,
ve naufragar los días tras su reverso.
Hoy su tez macilenta,
sin pretenderlo,
alumbró el deseo a tumba abierta
sepultando en mis labios
la voz del recuerdo.
Y quise entonces llenar con él
las mil y una ausencias que me codician,
las que amortajan latidos
y nublan auroras,
las que dicen quererme,
las que de mí no se olvidan...
Bebí del grial de aquellas manos
el vino añejo de las horas perdidas
y ebria de pasado
volvió a hacerse presente
tu nombre a cada paso.

¿Qué cabe esperar al final de un verso
cuando el amor se escapa entre los dedos?

Tu vida, mi vida,
cruzando un puente de ojitos ciegos...



Ayyy Eva, cuánta belleza y emotividad encierran tus versos, al final de ellos se adivina certero el sentimiento que los cobija... Ojitos ciegos y de amor plenos... ayyy que leerte y suspirar es a la vez y sin parar jeje. Me ha encantado leerte mi querida amiga. Besazos con cariño, estrellas que titilan de lo mucho que se te echa de menos y repu si puedo con la carajotilla de siempre jejeje...
 
Una Clásica en verso libre y me encantan estas perfomances. Siempre pienso que para alguien que escribe con métrica le es fácil todo y me han dicho que no es así. Miro tu Poesía y no me canso de admirar lo lírico que hay en tu verso. Que es una fusión que solo puede lograr quien ha coseguido manejar estas técnicas, el léxico y eso de ir por la perfección estructural de los versos. Yo me gozo al leerte porque, sin desmerecer el verso libre, tú vienes de allá de donde se estudia Poesía, sé que lo digo mal, la Poesía no se estudia, solo las técnicas porque esta, está en la esencia de cada persona que escribe y si eres tú, Eva, con mayor razón. Tú eres Poesía y escribas lo que escribas será un logrado porque el poeta tiene un corazón que lo diferencia de quien no es y es esto, esta maravilla de ver las cosas tristes y hacerlas una obra tierna, no es llanterío, es hacer Arte de la tristeza y la mejor manera de enfrentarla. Al final de un verso creemos que es como el horizonte, en donde nos parece que el mar termina, no es así, tal vez siga igual, tal vez cambie de nombre pero sigue siendo mar y esos ojitos, en estos versos que no terminan, serán capaces de atravesar los mares por ese puente invisible que solo ven los ojitos ciegos. Un abrazo. Muchas gracias por compartir esta maravilla, por enseñarnos, por ser tú, querida Eva. Que tengas una buena semana.
 
Un profundo y exquisito poema, la nostalgia se siente pero se hace bella de parte de tu pluma.

Excelente poema con bella arte.
Un abrazo poetisa.
 
si, reposo aquí mis ojos
mi alma y toda yo reposo
en este espacio donde el verso
es magia desde tus melancolías
canta el ruisenor en el pecho
y el verso se abre paso
y deja tan bella imagen
para un excelente poema.

encantada Eva de volverte a ver en los foros engalanádolos con tus excelentes poemas,

ligiA
 
De nuevo Eva tu poesía se adentra
por los oscuros pero fructíferos senderos
de la melancolía que ya parece como si fuese
una parte indivisible de tu personalidad profunda.
Un beso, bienvenida.
 
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¿Qué cabe esperar al final de un verso
sino el abismo insondable del silencio?
¿¡Qué!, de las noches de sueños robados
a la luna infecunda
que murió en mi regazo?

Un puente brumoso de ojitos ciegos
se yergue en la orilla de mi amargura,
luces y sombras
bajo su imposta
y asomada al pretil,
deleitándose en su reflejo estancado,
vela al lucero un alma rota.
Cincelan su risa de aguas oscuras
buriles de llanto,
de sus párpados nacen
pestañas de juncos
y en el regato del viento,
mientras trenzan las ninfas
con algas su pelo,
ve naufragar los días tras su reverso.
Hoy su tez macilenta,
sin pretenderlo,
alumbró el deseo a tumba abierta
sepultando en mis labios
la voz del recuerdo.
Y quise entonces llenar con él
las mil y una ausencias que me codician,
las que amortajan latidos
y nublan auroras,
las que dicen quererme,
las que de mí no se olvidan...
Bebí del grial de aquellas manos
el vino añejo de las horas perdidas
y ebria de pasado,
volvió a hacerse presente
tu nombre a cada paso.

¿Qué cabe esperar al final de un verso
cuando el amor se escapa entre los dedos?

Tu vida, mi vida,
cruzando un puente de ojitos ciegos...



Me puso la carne de gallina, queridísima Juno. tu hermoso verso desde el principio al magnifico final, saludos.
 
¡Qué talento el tuyo, chiquilla, cuánto mérito este despliegue de calidad y sensibilidad poética!
Aplausos para tu pluma, Eva.
Besos, amiga.
 
Te mueves muy bien en el verso libre,
tu inspiración toca todos los palos,eres una gran poetisa,te felicito.
Un besazo,,linda.
 
Pues no te noto yo desentrenada, Eva. Es un poema precioso, amiga. Un placer volver a leerte y a admirarte. Estrellas y abrazos para ti.
 
Qué bonito te ha salido Eva. Da igual el tiempo que pase, la forma no es importante; tu corazón está repleto de belleza, aunque esta sea con tintes melancólicos. Llevas el arte dentro.
Una vez más encantado de leerte (y releerte).
Muchos besos y hasta pronto
 
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¿Qué cabe esperar al final de un verso,
sino el abismo insondable del silencio?
¡Qué!, ¿de las noches de sueños robados
a la luna infecunda
que murió en mi regazo?

Un puente brumoso de ojitos ciegos
se yergue en la orilla de mi amargura,
luces y sombras
bajo su imposta
y asomada al pretil,
deleitándose en su reflejo estancado,
vela al lucero un alma rota.
Cincelan su risa de aguas oscuras
buriles de llanto,
de sus párpados nacen
pestañas de juncos
y en el regato del viento,
mientras trenzan las ninfas
con algas su pelo,
ve naufragar los días tras su reverso.
Hoy su tez macilenta,
sin pretenderlo,
alumbró el deseo a tumba abierta
sepultando en mis labios
la voz del recuerdo.
Y quise entonces llenar con él,
las mil y una ausencias que me codician,
las que amortajan latidos
y nublan auroras,
las que dicen quererme,
las que de mí no se olvidan...
Bebí del grial de aquellas manos
el vino añejo de las horas perdidas
y ebria de pasado,
volvió a hacerse presente
tu nombre a cada paso.

¿Qué cabe esperar al final de un verso
cuando el amor se escapa entre los dedos?

Tu vida, mi vida,
cruzando un puente de ojitos ciegos...




Bellas letras sentidas plasmadas de melancolia!

Un gusto pasar por aqui

Saludos
 
Me impregna tu melancolía, cuando somos ciegos por amor, caemos como soldados en la nieve, y sin poder caminar insistimos. Buenos versos
 
Libre, mas con una musicalidad extraordinaria, y con algunas rimas asonantes que le dan una pátina de suavidad en su estructura y sonoridad ayudando, junto a los ritmos de acento y entonación, a lograr el resultado de un poema pleno en su continente, además de en su lírico contenido. Ciertamente que en poesía clásica te desenvuelves con gran altura, mas en poesía libre también, lo estás demostrando.

Mis estrellas, preciosa, ellas siempre te sonríen con su titilar.

Besos, Eva bonita, besos en alas de los vientos.
 
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¿Qué cabe esperar al final de un verso,
sino el abismo insondable del silencio?
¡Qué!, ¿de las noches de sueños robados
a la luna infecunda
que murió en mi regazo?

Un puente brumoso de ojitos ciegos
se yergue en la orilla de mi amargura,
luces y sombras
bajo su imposta
y asomada al pretil,
deleitándose en su reflejo estancado,
vela al lucero un alma rota.
Cincelan su risa de aguas oscuras
buriles de llanto,
de sus párpados nacen
pestañas de juncos
y en el regato del viento,
mientras trenzan las ninfas
con algas su pelo,
ve naufragar los días tras su reverso.
Hoy su tez macilenta,
sin pretenderlo,
alumbró el deseo a tumba abierta
sepultando en mis labios
la voz del recuerdo.
Y quise entonces llenar con él,
las mil y una ausencias que me codician,
las que amortajan latidos
y nublan auroras,
las que dicen quererme,
las que de mí no se olvidan...
Bebí del grial de aquellas manos
el vino añejo de las horas perdidas
y ebria de pasado,
volvió a hacerse presente
tu nombre a cada paso.

¿Qué cabe esperar al final de un verso
cuando el amor se escapa entre los dedos?

Tu vida, mi vida,
cruzando un puente de ojitos ciegos...




¡ VAYA !
Que gran placer conocerte con ojitos ciegos que a través del llanto recitan la ausencia de dichas pasadas al brumoso puente de versos pausados.
Amiga Juno, excelente pluma, Evita perderla o dejarla oseosa, éres una gran poetisa.
Abrazos virtuales bella mujer.


images
 
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¿Qué cabe esperar al final de un verso,
sino el abismo insondable del silencio?
¡Qué!, ¿de las noches de sueños robados
a la luna infecunda
que murió en mi regazo?

Un puente brumoso de ojitos ciegos
se yergue en la orilla de mi amargura,
luces y sombras
bajo su imposta
y asomada al pretil,
deleitándose en su reflejo estancado,
vela al lucero un alma rota.
Cincelan su risa de aguas oscuras
buriles de llanto,
de sus párpados nacen
pestañas de juncos
y en el regato del viento,
mientras trenzan las ninfas
con algas su pelo,
ve naufragar los días tras su reverso.
Hoy su tez macilenta,
sin pretenderlo,
alumbró el deseo a tumba abierta
sepultando en mis labios
la voz del recuerdo.
Y quise entonces llenar con él,
las mil y una ausencias que me codician,
las que amortajan latidos
y nublan auroras,
las que dicen quererme,
las que de mí no se olvidan...
Bebí del grial de aquellas manos
el vino añejo de las horas perdidas
y ebria de pasado,
volvió a hacerse presente
tu nombre a cada paso.

¿Qué cabe esperar al final de un verso
cuando el amor se escapa entre los dedos?
Tu vida, mi vida,
cruzando un puente de ojitos ciegos...

Libre verso pero que en el confin de la esencia conlleva una
metrica excelente para suspirar entre el encanto de
una melancolia detenida. fabuloso. luzyabsenta
 

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