Los jinetes de la muerte vienen
montados sobre ancas de ébano
blandiendo sus espadas de acero.
Abrumando con sus gritos vienen,
no tienen ojos los jinetes de la muerte
en su lugar hay pozos profundos,
agujeros negros desde salen vómitos
pestilentes como la carroña.
Las bocas de los jinetes son fauces
abiertas que desgarran y destripan
la frágil felicidad de los vivos
hasta convertirla en polvo gris.
montados sobre ancas de ébano
blandiendo sus espadas de acero.
Abrumando con sus gritos vienen,
no tienen ojos los jinetes de la muerte
en su lugar hay pozos profundos,
agujeros negros desde salen vómitos
pestilentes como la carroña.
Las bocas de los jinetes son fauces
abiertas que desgarran y destripan
la frágil felicidad de los vivos
hasta convertirla en polvo gris.