Ziler
Poeta recién llegado
Dejas atrás tu melancólica agonía caleña, y besos que para ti nunca te pertenecieron.
Te perturba una lápida fría en la que mis letras desdichadas se lamentan, dejando que mis demonios saboreen y escriban por mí.
Compites con un fantasma que domina mi tristeza, aferrándose en un frío silencio que solo me deja un epitafio maldito y unas flores sin color.
Agradezco que me acompañaras en mis desvelos, que se volvieron tormentos mientras fumábamos placer.
Te dedico estas palabras como despedida a tu soledad, que al fundirse con la mía, se encontrarán en alguna noche sin luna.
Mientras, consumiré tu recuerdo con poesía, hasta el día en que deba olvidarte. Espero que con los años te quedes en mi libreta, y no seas otro fantasma rogándole a mi pluma por un poco de amor.
Te perturba una lápida fría en la que mis letras desdichadas se lamentan, dejando que mis demonios saboreen y escriban por mí.
Compites con un fantasma que domina mi tristeza, aferrándose en un frío silencio que solo me deja un epitafio maldito y unas flores sin color.
Agradezco que me acompañaras en mis desvelos, que se volvieron tormentos mientras fumábamos placer.
Te dedico estas palabras como despedida a tu soledad, que al fundirse con la mía, se encontrarán en alguna noche sin luna.
Mientras, consumiré tu recuerdo con poesía, hasta el día en que deba olvidarte. Espero que con los años te quedes en mi libreta, y no seas otro fantasma rogándole a mi pluma por un poco de amor.