IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Una promesa ahora vacía,
arde quebrada entre la eternidad,
su fuego oscurece a la tierra,
luchan con corazones de obsidiana
aquellos que no les ciega el miedo,
aun el tiempo los consume en lejanía,
separados del rutinario quebranto,
mortuorio sendero
hacia un inframundo que ahoga,
arrastrando las penas,
admiramos la etérea alteridad
de entes que nos observan,
entre culpa y llanto
quisieran acallar su agonía,
austeros,
manteniendo el equilibrio
ante un horizonte recto,
fino, como cabello de luna,
claro, como quietud de laguna,
frágil, aunque inmenso y colosal,
soñamos
sueños de dueños condenados,
sonsaña de un dios ignorado,
perderemos el alma
para alabar a quien nos daña,
para vivir muriendo,
sin consenso,
porque así hemos nacido,
sin intuir las trampas del olvido.
arde quebrada entre la eternidad,
su fuego oscurece a la tierra,
luchan con corazones de obsidiana
aquellos que no les ciega el miedo,
aun el tiempo los consume en lejanía,
separados del rutinario quebranto,
mortuorio sendero
hacia un inframundo que ahoga,
arrastrando las penas,
admiramos la etérea alteridad
de entes que nos observan,
entre culpa y llanto
quisieran acallar su agonía,
austeros,
manteniendo el equilibrio
ante un horizonte recto,
fino, como cabello de luna,
claro, como quietud de laguna,
frágil, aunque inmenso y colosal,
soñamos
sueños de dueños condenados,
sonsaña de un dios ignorado,
perderemos el alma
para alabar a quien nos daña,
para vivir muriendo,
sin consenso,
porque así hemos nacido,
sin intuir las trampas del olvido.
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