skyfrit
Poeta recién llegado
En una tarde estival de sopor sin igual, paseo entre la frondosa arboleda.
Pinos,alerces, eucaliptos, chopos, todos pujan sin igual para llegar a lo más alto.
La sombra es tán pertinaz que a penas si deja entrever algún rayo de sol.
Todo es verdor, calor y color.
El viento hace el silbo en los pinares y peina los pastizales.
Vuelan mariposas multicolores, se oye el persistente canto de las cigarras, que
aturden y perturban la calma de la siesta.
Cada tanto bandadas de aves irrumpen en escena con trinos disónicos.
Mientras camino la hierba fresca me invita al reposo sobre ella.
Me tumbo; la pesantez me puede y vence. Rindo mis sentidos al poder de Morfeo;
efluvios aromatizan la escena; la modorra me lleva en unos instantes al sueño;
entre sueños creo oír un rebuzno y algún ladrido a lo lejos.
De pronto, ¡guau...guau!; es mi perra quién me despierta.
Aturdido me incorporo y en el estanque más cercano refresco mi cara.
El croar de las ranas hace monótona la melodía. Sinfonía inigualable
en la soledad del bosque, matices y colores cuál paleta de pintor con
fondo azul cielo.
Un olor a tierra mojada impregna el aire.
De pronto, retumba un el primer trueno; un frescor llega de lejos.
Los nubarrones avanzan y anuncian prontas descargas pluviales intensas.
¡Corre....corre... Linda que viene tormenta!
sin dudarlo mi perra y yo nos guarecemos de bajo de la fronda más espesa.
Goterones helados caen a raudales, más truenos.
Un rayo hace temblar la tierra; todo se oscurece de repente; la tarde se hace noche.
Diluvia torrencialmente durante un rato. Poco a poco cesa.
A lo lejos un arco iris cierra el espectáculo.
La naturaleza nos ha brindado otro de sus actos.
Una opereta de verano.
La sombra es tán pertinaz que a penas si deja entrever algún rayo de sol.
Todo es verdor, calor y color.
El viento hace el silbo en los pinares y peina los pastizales.
Vuelan mariposas multicolores, se oye el persistente canto de las cigarras, que
aturden y perturban la calma de la siesta.
Cada tanto bandadas de aves irrumpen en escena con trinos disónicos.
Mientras camino la hierba fresca me invita al reposo sobre ella.
Me tumbo; la pesantez me puede y vence. Rindo mis sentidos al poder de Morfeo;
efluvios aromatizan la escena; la modorra me lleva en unos instantes al sueño;
entre sueños creo oír un rebuzno y algún ladrido a lo lejos.
De pronto, ¡guau...guau!; es mi perra quién me despierta.
Aturdido me incorporo y en el estanque más cercano refresco mi cara.
El croar de las ranas hace monótona la melodía. Sinfonía inigualable
en la soledad del bosque, matices y colores cuál paleta de pintor con
fondo azul cielo.
Un olor a tierra mojada impregna el aire.
De pronto, retumba un el primer trueno; un frescor llega de lejos.
Los nubarrones avanzan y anuncian prontas descargas pluviales intensas.
¡Corre....corre... Linda que viene tormenta!
sin dudarlo mi perra y yo nos guarecemos de bajo de la fronda más espesa.
Goterones helados caen a raudales, más truenos.
Un rayo hace temblar la tierra; todo se oscurece de repente; la tarde se hace noche.
Diluvia torrencialmente durante un rato. Poco a poco cesa.
A lo lejos un arco iris cierra el espectáculo.
La naturaleza nos ha brindado otro de sus actos.
Una opereta de verano.