orees19
Poeta que considera el portal su segunda casa
oración ante el cadáver de asaltante de bus en la ceiba
me paro sobre los viejos rieles
andando, sin rumbo fijo.
y es que un hombre pasa sudando con una escalera
cargándola como si llevara la paciencia misma
sobre los hombros.
la indiferencia de los árboles aleja el ruido de las personas:
sentados en las bancas del parque que es una jungla,
los muchachos negros ríen y juegan
porque observan algún video
que ha formado una conciencia feliz en sus memorias.
pero la seguridad escasea
en los corazones de las personas,
y en sus manos llenas de lodo de la jungla.
los corazones escasean en la inseguridad de la gente:
pues las conciencias felices no son lo único
que sale de las cabezas.
sangre como si tuvieras una granada de mano en el cerebro.
sangre como si la bomba nuclear
fuera el pensamiento fulminante de aplastar a tus enemigos.
sangre, sangre como si ante la necedad del mundo,
la sangre de tu cabeza desparramada en el suelo
fuera la única solución.
las leyes del lodo son diferentes a las nuestras.
me aferro a los viejos rieles manchados,
que son mi tesoro.
me paro sobre los viejos rieles
andando, sin rumbo fijo.
y es que un hombre pasa sudando con una escalera
cargándola como si llevara la paciencia misma
sobre los hombros.
la indiferencia de los árboles aleja el ruido de las personas:
sentados en las bancas del parque que es una jungla,
los muchachos negros ríen y juegan
porque observan algún video
que ha formado una conciencia feliz en sus memorias.
pero la seguridad escasea
en los corazones de las personas,
y en sus manos llenas de lodo de la jungla.
los corazones escasean en la inseguridad de la gente:
pues las conciencias felices no son lo único
que sale de las cabezas.
sangre como si tuvieras una granada de mano en el cerebro.
sangre como si la bomba nuclear
fuera el pensamiento fulminante de aplastar a tus enemigos.
sangre, sangre como si ante la necedad del mundo,
la sangre de tu cabeza desparramada en el suelo
fuera la única solución.
las leyes del lodo son diferentes a las nuestras.
me aferro a los viejos rieles manchados,
que son mi tesoro.
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