por el río va flotando una hoja,
en sus cabellos injustificadamente arenosos
se revuelca de tristeza la tarde que cae mansa y gris.
un insecto débil y siniestro escupe un enorme guijarro
de su boca para hundir a la hoja,
ésta presa del más digno de los pánicos
hace agua por uno de sus extremos y se hunde
rasguñándose las palmas.
al observarse trémula y desorbitada extendió su brazo al cielo
y de una rama seca como el viento, aferró su cuerpo débilmente
abatido por el susto.
la tarde siguió cayendo, mientras tibia se secaba
al compás de su vanidosa y torpe danza.
en sus cabellos injustificadamente arenosos
se revuelca de tristeza la tarde que cae mansa y gris.
un insecto débil y siniestro escupe un enorme guijarro
de su boca para hundir a la hoja,
ésta presa del más digno de los pánicos
hace agua por uno de sus extremos y se hunde
rasguñándose las palmas.
al observarse trémula y desorbitada extendió su brazo al cielo
y de una rama seca como el viento, aferró su cuerpo débilmente
abatido por el susto.
la tarde siguió cayendo, mientras tibia se secaba
al compás de su vanidosa y torpe danza.
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