Un cigarrillo
Dos cigarrillos
La poesía me marchita
nace desde el interior, fresca, renovada,
y me marchita. Desgaja pétalo por pétalo, suavemente,
y germina los frutos prohibidos,
anhelados por el fantasma de la primavera
muerta que se desvanece.
Dentro de mi
en el fango sagrado de la memoria
en cada crepúsculo de mis venas
La poesía se marchita;
la aurora se quiebra y la herida se cierra.
Dos cigarrillos
La poesía me marchita
nace desde el interior, fresca, renovada,
y me marchita. Desgaja pétalo por pétalo, suavemente,
y germina los frutos prohibidos,
anhelados por el fantasma de la primavera
muerta que se desvanece.
Dentro de mi
en el fango sagrado de la memoria
en cada crepúsculo de mis venas
La poesía se marchita;
la aurora se quiebra y la herida se cierra.
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