silu.o.rueda
Poeta recién llegado
Hoy he salido — a ver si te he olvidado.
Escucho gotas de lluvia
caer sobre mi tejado,
una a una, en mi oído resonando,
por hábito he subido,
solo el petricor ha quedado.
Pero, eso es otra cosa.
Al estar bajando, sin querer,
he golpeado tu rosa,
que ha sabido repeler,
ha clavado una espina,
aferrándose
a mi revés,
con su rocío incesante
arranca de mi sangre
una danza irregular.
Pero; eso es otra cosa.
Cansado ya de imaginar,
busco el silencio.
Al entrar a mi recámara
veo que los vidrios
han comenzado a sudar.
Pero: eso es otra cosa.
Salgo,
veo tu lugar vacío,
la lluvia — muda,
gotas de agua, una a una,
rozan mis labios.
Pero... esto — eso es otra cosa.
Escucho gotas de lluvia
caer sobre mi tejado,
una a una, en mi oído resonando,
por hábito he subido,
solo el petricor ha quedado.
Pero, eso es otra cosa.
Al estar bajando, sin querer,
he golpeado tu rosa,
que ha sabido repeler,
ha clavado una espina,
aferrándose
a mi revés,
con su rocío incesante
arranca de mi sangre
una danza irregular.
Pero; eso es otra cosa.
Cansado ya de imaginar,
busco el silencio.
Al entrar a mi recámara
veo que los vidrios
han comenzado a sudar.
Pero: eso es otra cosa.
Salgo,
veo tu lugar vacío,
la lluvia — muda,
gotas de agua, una a una,
rozan mis labios.
Pero... esto — eso es otra cosa.
Última edición: