¿Dónde estaremos cuando pasen los años? ¿Seguiremos mirando la lluvia a través de la ventana?
Pequeños relojes de arena cucú, se olvidaran de avanzar y se detendrán para siempre, y nadie se dará cuenta y el tiempo seguirá corriendo. Luces de colores brotarán del suelo y se elevarán hasta confundirse entre las estrellas, y diremos que bello cielo aunque esté siempre nublado.
Cuando pasen los años estaremos muertos y la gente nos recordará con cariño, nosotros les diremos que nunca fuimos tan buenos, pero ellos fingirán no escucharnos.
Y llover va a llover. Porque todo cambia menos la lluvia. La lluvia sigue siendo lluvia, siempre agua, siempre de arriba abajo, aún cuando te pares sobre tus manos.
Y a veces amaremos a alguien, a Jéssica o a Florencia, o recordaremos viejas lluvias, y siempre de arriba abajo.
Otras veces estaremos tristes, y esos días no lloverá.
Y cuando miremos atrás no podremos distinguir el antes del después, porque serán la misma cosa, lo mismo que el dolor y el placer, la vida y la muerte, el amor y el desamor, y cualquier otra dicotomía que podamos pensar. Y entonces no sabremos si reír o llorar, y en realidad no tendrá ninguna importancia.
El frío de nuestros pies y nuestras manos abandonará nuestro cuerpo y se meterá en los objetos de la casa, se meterá en las paredes y las pintará de amarillo, entonces sabremos que ese es el color del frío e imaginaremos al sol como un infierno gélido.
Y habrá veces en que querremos llorar,y entonces saldremos a la calle. Y afuera lluvia, siempre lluvia.
Pequeños relojes de arena cucú, se olvidaran de avanzar y se detendrán para siempre, y nadie se dará cuenta y el tiempo seguirá corriendo. Luces de colores brotarán del suelo y se elevarán hasta confundirse entre las estrellas, y diremos que bello cielo aunque esté siempre nublado.
Cuando pasen los años estaremos muertos y la gente nos recordará con cariño, nosotros les diremos que nunca fuimos tan buenos, pero ellos fingirán no escucharnos.
Y llover va a llover. Porque todo cambia menos la lluvia. La lluvia sigue siendo lluvia, siempre agua, siempre de arriba abajo, aún cuando te pares sobre tus manos.
Y a veces amaremos a alguien, a Jéssica o a Florencia, o recordaremos viejas lluvias, y siempre de arriba abajo.
Otras veces estaremos tristes, y esos días no lloverá.
Y cuando miremos atrás no podremos distinguir el antes del después, porque serán la misma cosa, lo mismo que el dolor y el placer, la vida y la muerte, el amor y el desamor, y cualquier otra dicotomía que podamos pensar. Y entonces no sabremos si reír o llorar, y en realidad no tendrá ninguna importancia.
El frío de nuestros pies y nuestras manos abandonará nuestro cuerpo y se meterá en los objetos de la casa, se meterá en las paredes y las pintará de amarillo, entonces sabremos que ese es el color del frío e imaginaremos al sol como un infierno gélido.
Y habrá veces en que querremos llorar,y entonces saldremos a la calle. Y afuera lluvia, siempre lluvia.