Otra vez la mañana
con su lumbre insolente,
te arranca de mis sábanas
en loco frenesí.
Amanece un invierno
desde nuestras cenizas.
Los horarios celosos
te desvisten de mí.
Zarpaste de mis brazos
murmurando una copla,
contando que los vientos
te obligan a partir,
que el futuro es incierto
para amores fugaces
que encandilan la noche
y agotan su existir.
Honrando tu memoria
me pierdo por las noches,
ahogando mi tristeza
en brazos de alquiler.
Las calles del destino
se han cubierto de hielo
y el corazón se estruja
cansado de latir.
Solo frente a tu ausencia
ha quedado el espejo,
intacto de tus dedos
te vio palidecer.
Mi cama es este pozo
al que acudo sombrío,
cuando mis huesos tercos
se niegan a seguir
Me he quedado desierto
naufragando en los bares,
buscando una silueta
que se parezca a ti.
Como un lápiz bendito
vuelves ebria de tinta,
dibujando estos versos
que te hacen resurgir.
con su lumbre insolente,
te arranca de mis sábanas
en loco frenesí.
Amanece un invierno
desde nuestras cenizas.
Los horarios celosos
te desvisten de mí.
Zarpaste de mis brazos
murmurando una copla,
contando que los vientos
te obligan a partir,
que el futuro es incierto
para amores fugaces
que encandilan la noche
y agotan su existir.
Honrando tu memoria
me pierdo por las noches,
ahogando mi tristeza
en brazos de alquiler.
Las calles del destino
se han cubierto de hielo
y el corazón se estruja
cansado de latir.
Solo frente a tu ausencia
ha quedado el espejo,
intacto de tus dedos
te vio palidecer.
Mi cama es este pozo
al que acudo sombrío,
cuando mis huesos tercos
se niegan a seguir
Me he quedado desierto
naufragando en los bares,
buscando una silueta
que se parezca a ti.
Como un lápiz bendito
vuelves ebria de tinta,
dibujando estos versos
que te hacen resurgir.
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