Ave Gar
Poeta recién llegado
Con las flores absorbiendo del panal cercano, su pena;
has habitado abatida sobre los cordeles de tu mísero equilibrio,
y casi has muerto pero no.
Tendido tu cuerpo, precipitada al pangea de tu futuro infierno;
soberano han de clamar por ti las miles de parcas que asistiendo a perros están.
Me he acercado dudando en tocarte, pero un suspiro atrajo del silencio tu voz.
Tome tus manos como elástico consiguiéndote erguir,
y pasando mis brazos por tu espalda otro suspiro robé
para mí.
Tomé el pulso... 20, 23 segundos y seguro de tu recuperación
asentí tu bienestar para luego tomar té mientras alcohol olías
en tu compensación.
Y crujían mis dientes cuasi huecos en desazón del chirrido
de los huesos bajo mis pómulos. Usaba también las palmas de
las manos para secar los ojos, para llorar queriéndote y así llorar bien.
Dos sorbos más de té y después de pocos pasos pude tomarte
en mis brazos, coloqué mi mano en tu hombro sin presión alguna.
Viejos somos, qué tan viejos hemos de morir.
has habitado abatida sobre los cordeles de tu mísero equilibrio,
y casi has muerto pero no.
Tendido tu cuerpo, precipitada al pangea de tu futuro infierno;
soberano han de clamar por ti las miles de parcas que asistiendo a perros están.
Me he acercado dudando en tocarte, pero un suspiro atrajo del silencio tu voz.
Tome tus manos como elástico consiguiéndote erguir,
y pasando mis brazos por tu espalda otro suspiro robé
para mí.
Tomé el pulso... 20, 23 segundos y seguro de tu recuperación
asentí tu bienestar para luego tomar té mientras alcohol olías
en tu compensación.
Y crujían mis dientes cuasi huecos en desazón del chirrido
de los huesos bajo mis pómulos. Usaba también las palmas de
las manos para secar los ojos, para llorar queriéndote y así llorar bien.
Dos sorbos más de té y después de pocos pasos pude tomarte
en mis brazos, coloqué mi mano en tu hombro sin presión alguna.
Viejos somos, qué tan viejos hemos de morir.