Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
Amor
Del hombre, ¿su don mayor?
Amor.
¿Se vende esa aptitud linda?
Se brinda.
¿Se expresa de muchas formas?
Sin normas.
¿Se tendrán que hacer reformas?
¡No!, ni imponer un decreto,
para nadie es un secreto:
amor se brinda sin normas.
Filantropía
En los hombres, su fatiga
mitiga
ya que aniquila a ese enjambre
el hambre;
extirpa ese mal profundo
del mundo
y reflexiona un segundo;
sin mirar en el color
haz una buena labor:
mitiga el hambre del mundo.
Mujer
En el portal del querer,
mujer,
que custodia este plebeyo,
¡qué bello!
si fueras mi flor de oro;
tesoro,
tu compañía valoro
con pasión, sin duda alguna,
ya que como tú ninguna.
¡Mujer, qué bello tesoro!
¡Qué olor!
Se rompió el silencio, ¡adiós!
¡Oh Dios!
Con gran estruendo emancipas
tus tripas
por lo que ellas te condenan,
te suenan;
sus olores envenenan
e infectan al medio ambiente;
mas, te lo digo sonriente:
¡Oh Dios, tus tripas te suenan!
Del hombre, ¿su don mayor?
Amor.
¿Se vende esa aptitud linda?
Se brinda.
¿Se expresa de muchas formas?
Sin normas.
¿Se tendrán que hacer reformas?
¡No!, ni imponer un decreto,
para nadie es un secreto:
amor se brinda sin normas.
Filantropía
En los hombres, su fatiga
mitiga
ya que aniquila a ese enjambre
el hambre;
extirpa ese mal profundo
del mundo
y reflexiona un segundo;
sin mirar en el color
haz una buena labor:
mitiga el hambre del mundo.
Mujer
En el portal del querer,
mujer,
que custodia este plebeyo,
¡qué bello!
si fueras mi flor de oro;
tesoro,
tu compañía valoro
con pasión, sin duda alguna,
ya que como tú ninguna.
¡Mujer, qué bello tesoro!
¡Qué olor!
Se rompió el silencio, ¡adiós!
¡Oh Dios!
Con gran estruendo emancipas
tus tripas
por lo que ellas te condenan,
te suenan;
sus olores envenenan
e infectan al medio ambiente;
mas, te lo digo sonriente:
¡Oh Dios, tus tripas te suenan!
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