Óxido.

Óxido.

Sigo mi camino,
ignorando los tambores que redoblan.
En esta guerra hay hierro fino,
brillante y bruñido.
Podría brotar la sangre oxidada,
dejando la herrumbre en el suelo.
Cerrados los puños no pararé a tu lado.
No vales mi muerte,
el amor se ha acabado.
Contundente, con mucha fuerza...
Me encanta. Saludos.
 

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