Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
El tabú del amor y de las ilusiones,
las dos caras del hombre que me inducen a duda,
la ignorancia -otro mito, pone sus condiciones-,
el futuro que espera, sin socorro ni ayuda.
Y del tiempo -¿infinito?-, nacen otras cuestiones,
como el eterno credo, o la creencia muda
-dios y la redención/nada, resignaciones,
armas que me acuchillan, cuyo filo no escuda.-
A veces, solo a veces, dudo de mi certeza,
la misma que me hace digno de mis aciertos
-¿qué sentido mantiene mis sentidos despiertos?
Me respondo y corrijo mis versos encubiertos,
y se me activa el yo que busca la belleza,
el que nunca se acaba y al alba siempre empieza.
Y luego, con firmeza,
se inmiscuye en asuntos que escapan a la mente.
Tan pensado lo tiene, que piensa eternamente.-.
las dos caras del hombre que me inducen a duda,
la ignorancia -otro mito, pone sus condiciones-,
el futuro que espera, sin socorro ni ayuda.
Y del tiempo -¿infinito?-, nacen otras cuestiones,
como el eterno credo, o la creencia muda
-dios y la redención/nada, resignaciones,
armas que me acuchillan, cuyo filo no escuda.-
A veces, solo a veces, dudo de mi certeza,
la misma que me hace digno de mis aciertos
-¿qué sentido mantiene mis sentidos despiertos?
Me respondo y corrijo mis versos encubiertos,
y se me activa el yo que busca la belleza,
el que nunca se acaba y al alba siempre empieza.
Y luego, con firmeza,
se inmiscuye en asuntos que escapan a la mente.
Tan pensado lo tiene, que piensa eternamente.-.
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