danie
solo un pensamiento...
Pa’ morirce
no ace fa’ta que t’ maten a palabradas
ni que t’ cu’ljen asta d’ la sombra.
Anqué t’ eche’ largas oras d’ umo
y vino, en un bar d’ mala muerte,
con las amantes del S’icidio;
y o’ga el dolor ladrando en la noche…
No estará muerto.
Sí, será un fraca’ado, algo como todo ’,
pero no alca’ za… pa’ morirce.
La muerte d’ ve’dad, y, co’padre, no ablo d’ muerte por vejes
o por plaga
o por balazo en un zag’án oscuro “es
una muerte p’ospera y feliz” es lleva’se
el dolor propio
y ta’bién ageno
como si fu’ra
una bolsa d’ basura a ombro.
Dichosa bolsa
que ’dónde vaya
siemp ’e será di ’putada por todo
perro que anda s’elto.
****
Para morirse
no hace falta que te maten a palabras
ni que te cuelguen hasta de tu sombra.
Aunque te eches largas horas de humo
y vino, en un bar de mala muerte,
con las amantes del Suicidio;
y oigas el dolor ladrando en la noche…
No estarás muerto.
Sí, serás un fracasado, algo como lo son todos,
pero no alcanza… para morirse.
La muerte de verdad, y, compadre, no hablo de la muerte por vejez
o por una plaga
o por un balazo en un zaguán oscuro “esa es
una muerte próspera y feliz” es llevar el dolor propio
y también el ajeno
como si fuera
una bolsa de basura al hombro.
Dichosa bolsa
que adónde vayas
siempre será disputada por todos
los perros que andan sueltos.
no ace fa’ta que t’ maten a palabradas
ni que t’ cu’ljen asta d’ la sombra.
Anqué t’ eche’ largas oras d’ umo
y vino, en un bar d’ mala muerte,
con las amantes del S’icidio;
y o’ga el dolor ladrando en la noche…
No estará muerto.
Sí, será un fraca’ado, algo como todo ’,
pero no alca’ za… pa’ morirce.
La muerte d’ ve’dad, y, co’padre, no ablo d’ muerte por vejes
o por plaga
o por balazo en un zag’án oscuro “es
una muerte p’ospera y feliz” es lleva’se
el dolor propio
y ta’bién ageno
como si fu’ra
una bolsa d’ basura a ombro.
Dichosa bolsa
que ’dónde vaya
siemp ’e será di ’putada por todo
perro que anda s’elto.
****
Para morirse
no hace falta que te maten a palabras
ni que te cuelguen hasta de tu sombra.
Aunque te eches largas horas de humo
y vino, en un bar de mala muerte,
con las amantes del Suicidio;
y oigas el dolor ladrando en la noche…
No estarás muerto.
Sí, serás un fracasado, algo como lo son todos,
pero no alcanza… para morirse.
La muerte de verdad, y, compadre, no hablo de la muerte por vejez
o por una plaga
o por un balazo en un zaguán oscuro “esa es
una muerte próspera y feliz” es llevar el dolor propio
y también el ajeno
como si fuera
una bolsa de basura al hombro.
Dichosa bolsa
que adónde vayas
siempre será disputada por todos
los perros que andan sueltos.