Se fue el día de la calle,
dejando el suspiro en la ventana,
la sonrisa estática que espera,
y la caricia que no llega.
La noche con el velo gris estrellado,
presidida por la bella Venus
me hace recordar las noches al raso,
que suceden al caluroso día,
de un pueblo castellano.
Añoro las estrellas
que cuando el sol se esconde
brillan sin espera,
toda la noche
y casi hasta el amanecer
relucen cual luciérnagas.
dejando el suspiro en la ventana,
la sonrisa estática que espera,
y la caricia que no llega.
La noche con el velo gris estrellado,
presidida por la bella Venus
me hace recordar las noches al raso,
que suceden al caluroso día,
de un pueblo castellano.
Añoro las estrellas
que cuando el sol se esconde
brillan sin espera,
toda la noche
y casi hasta el amanecer
relucen cual luciérnagas.