BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué más quisiera yo
que respetar todas las señales
identificar prosperidades
igualar remanentes gloriosos
y dictar mis créditos bonachones
a esta sociedad tan retórica y tan esbelta.
Qué más quisiera
no circular con coces
ser ciudadano pacífico divertido y distraído
comunicar con voz suave y no engolada
cada uno de mis frenéticos desvaríos.
Qué más quisiera que frenar mis hábitos
torpedear mis actos conducir sobrio amonestar
a los comunes candidatos, con alegóricos mensajes.
Qué más quisiera, pero no, me temo
que no, que es más ya la desdicha en mis espaldas
que la tregua de mi espanto que combato cada día.
Que es más el amargo crujir de mis huesos matinales
que la esperanza, esa vieja manivela.
©
que respetar todas las señales
identificar prosperidades
igualar remanentes gloriosos
y dictar mis créditos bonachones
a esta sociedad tan retórica y tan esbelta.
Qué más quisiera
no circular con coces
ser ciudadano pacífico divertido y distraído
comunicar con voz suave y no engolada
cada uno de mis frenéticos desvaríos.
Qué más quisiera que frenar mis hábitos
torpedear mis actos conducir sobrio amonestar
a los comunes candidatos, con alegóricos mensajes.
Qué más quisiera, pero no, me temo
que no, que es más ya la desdicha en mis espaldas
que la tregua de mi espanto que combato cada día.
Que es más el amargo crujir de mis huesos matinales
que la esperanza, esa vieja manivela.
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