BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Quién araña la superficie
y deja trémulos opacos aires
cálidos que asemejan un espejo
en que vuela el líquido caliente
la esperma vacía y vacua
de los tiempos pretéritos?
Soy más poeta cuando
callo, y miro el silencio,
cuando no me asedian
ni ruidos ni temblores
ni pájaros remotos en sus resplandores.
Pero observo y digo palabras,
tentáculos que el aire oprime y exprime
como una naranja de piel desollada,
y luego, mientras advierto el signo
sobre el agua, me inclino metódico
sobre las lagunas olvidadas de mi infancia
de sangre. Sí, digo palabras, demasiadas,
hasta el fin de lo concreto y auxiliar,
diré palabras sostenidas a duras penas
por silencios y míticos embarcaderos.
Las hostiles hermanas, hambrientas
de rasguños y asideros, cuelgan sus líquidos
como en una ensalada espiritual, los labios
gotean su parte de riqueza mineral, y yo
voy y asumo que la muerte no es más que temporal,
fugaz apetito por destruirme.
©
y deja trémulos opacos aires
cálidos que asemejan un espejo
en que vuela el líquido caliente
la esperma vacía y vacua
de los tiempos pretéritos?
Soy más poeta cuando
callo, y miro el silencio,
cuando no me asedian
ni ruidos ni temblores
ni pájaros remotos en sus resplandores.
Pero observo y digo palabras,
tentáculos que el aire oprime y exprime
como una naranja de piel desollada,
y luego, mientras advierto el signo
sobre el agua, me inclino metódico
sobre las lagunas olvidadas de mi infancia
de sangre. Sí, digo palabras, demasiadas,
hasta el fin de lo concreto y auxiliar,
diré palabras sostenidas a duras penas
por silencios y míticos embarcaderos.
Las hostiles hermanas, hambrientas
de rasguños y asideros, cuelgan sus líquidos
como en una ensalada espiritual, los labios
gotean su parte de riqueza mineral, y yo
voy y asumo que la muerte no es más que temporal,
fugaz apetito por destruirme.
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