PoetaJC
Poeta recién llegado
Tenía la palabra dormida
esperando en mis labios.
Esperando que agarrara sus manos,
torpes y arrugadas.
Esperando que hiciera de ella
una espada que corta corazones y aliento.
Sangre de versos para decir lo que no puedo
para decir con los besos cosidos
que muero en silencio.
Para decir perdón en vez de amor.
Para decir adiós en vez de lo siento.
Se estremece entre las páginas
buscando mis dedos, buscando mi sueño.
Y cuando me ha atrapado la mastico despacio,
la saboreo temprano,
luego la trago con migas de olvido, con frustrado deseo.
Sé que está a mi lado, sé que nunca duerme,
por eso en mi pecho se hace un nudo
donde la pregunta persiste, donde su quejido me aflige.
La calmo con una nana de ojos cerrados.
Con un recuerdo de besos descalzos,
con flores de llanto y el agua de un charco.
Así se hace más profunda, más densa, más suya.
Así resucita de entre las palabras dormidas.
J.C. Luzardo
© Todos los Derechos Reservados
esperando en mis labios.
Esperando que agarrara sus manos,
torpes y arrugadas.
Esperando que hiciera de ella
una espada que corta corazones y aliento.
Sangre de versos para decir lo que no puedo
para decir con los besos cosidos
que muero en silencio.
Para decir perdón en vez de amor.
Para decir adiós en vez de lo siento.
Se estremece entre las páginas
buscando mis dedos, buscando mi sueño.
Y cuando me ha atrapado la mastico despacio,
la saboreo temprano,
luego la trago con migas de olvido, con frustrado deseo.
Sé que está a mi lado, sé que nunca duerme,
por eso en mi pecho se hace un nudo
donde la pregunta persiste, donde su quejido me aflige.
La calmo con una nana de ojos cerrados.
Con un recuerdo de besos descalzos,
con flores de llanto y el agua de un charco.
Así se hace más profunda, más densa, más suya.
Así resucita de entre las palabras dormidas.
J.C. Luzardo
© Todos los Derechos Reservados