jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si las palabras significaran, de vez en cuando,
distintas cosas de las que comúnmente significan...
Si gritar "¡puta de mierda!" significara,
ocasionalmente, decir tanto como "¡te amo!"...
Si vociferar "¡estúpida comehuevos!"
pudiera también traducirse como "¡princesita de miel!"...
Y si repetir mil veces "¡maldita sea la hora en que te conocí!"
sonara, de tarde en tarde,
como gritar "¡eres lo mejor que me ha pasado en la vida!"...
O gruñir cada noche "¡no tienes gracia ni para abrir las patas!"
se confundiera, bajo ciertas circunstancias,
con susurrar "ángel mío"...
Sí...
si las palabras no terminaran siempre por convertirse
en los clavos de nuestro propio ataúd...
esta noche...
probablemente...
¡la muy p...!
bueno, ella,
la que ya no es mi mujer...
estaría aquí conmigo...
distintas cosas de las que comúnmente significan...
Si gritar "¡puta de mierda!" significara,
ocasionalmente, decir tanto como "¡te amo!"...
Si vociferar "¡estúpida comehuevos!"
pudiera también traducirse como "¡princesita de miel!"...
Y si repetir mil veces "¡maldita sea la hora en que te conocí!"
sonara, de tarde en tarde,
como gritar "¡eres lo mejor que me ha pasado en la vida!"...
O gruñir cada noche "¡no tienes gracia ni para abrir las patas!"
se confundiera, bajo ciertas circunstancias,
con susurrar "ángel mío"...
Sí...
si las palabras no terminaran siempre por convertirse
en los clavos de nuestro propio ataúd...
esta noche...
probablemente...
¡la muy p...!
bueno, ella,
la que ya no es mi mujer...
estaría aquí conmigo...