Se quedaron enganchadas
tus palabras en mis oídos.
Tu voz se clavó ágil y profunda,
hirió muchos días mis pensamientos.
Las sillas del jardín
fueron mis aliadas,
me acogieron tranquillas,
escucharon mis suspiros,
como mudas amigas
compartieron su tiempo con el mío,
esperaron
hasta que las horas
constantes y silenciosas,
cambiaron mi canción amarga
por olvido.
Se calmo en mi interior
el fuego de mis palabras,
te vi otra vez
entero, tranquilo,
dejo de volar sobre mi el miedo,
oí tus pisadas,
recobre mi ritmo confiado
y soñé que tus labios
nunca me habían herido.
tus palabras en mis oídos.
Tu voz se clavó ágil y profunda,
hirió muchos días mis pensamientos.
Las sillas del jardín
fueron mis aliadas,
me acogieron tranquillas,
escucharon mis suspiros,
como mudas amigas
compartieron su tiempo con el mío,
esperaron
hasta que las horas
constantes y silenciosas,
cambiaron mi canción amarga
por olvido.
Se calmo en mi interior
el fuego de mis palabras,
te vi otra vez
entero, tranquilo,
dejo de volar sobre mi el miedo,
oí tus pisadas,
recobre mi ritmo confiado
y soñé que tus labios
nunca me habían herido.
Última edición: