Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
PALAFRÉN DE LUZ
Si vigilaras lo profundo de las sombras/
su falaz límite de siesta.
Advirtieras el aliento del follaje
su alambicada estrella vespertina
esa raíz de infortunio anudada a tus manos
encomiada por la precisión de la escalera.
Si copiaras el deleitoso rumor de la llovizna
te apegaras a su ronquido de sirena,
miraras y escucharas lo que esconde por debajo de su cuello:
Una delgada luna de azulejos
y trinos de avestruces que frente al mar perviven
rebatiendo la costa pedregosa.
Si elaboraras
cual alquimista blanco
la materia oscura del Universo
y con dominio de sabio
viajaras a su reino de novas,
te recubrieras magno en su estuche
de mágnetos y estrellas.
Si bloquearas con tus manos
la respiración de las ballenas;
culparas al otoño de ser siempre
inmaterial caricia dominguera.
Meditaras en tu entorno la ojeriza
la columna extremeña
en su estado manso anudadora.
Si procuraras un abstemio licor amarillo.
Si fueses el pastor de un rebaño triste y
llevaras a pastar tus ovejas
a un campo de pastos fugaces...
Pero sólo eres palafrén de luz
desbocado siempre hacia el olvido;
vas con rumbo
hacia el océano pueril
de tus desdichas.
Si vigilaras lo profundo de las sombras/
su falaz límite de siesta.
Advirtieras el aliento del follaje
su alambicada estrella vespertina
esa raíz de infortunio anudada a tus manos
encomiada por la precisión de la escalera.
Si copiaras el deleitoso rumor de la llovizna
te apegaras a su ronquido de sirena,
miraras y escucharas lo que esconde por debajo de su cuello:
Una delgada luna de azulejos
y trinos de avestruces que frente al mar perviven
rebatiendo la costa pedregosa.
Si elaboraras
cual alquimista blanco
la materia oscura del Universo
y con dominio de sabio
viajaras a su reino de novas,
te recubrieras magno en su estuche
de mágnetos y estrellas.
Si bloquearas con tus manos
la respiración de las ballenas;
culparas al otoño de ser siempre
inmaterial caricia dominguera.
Meditaras en tu entorno la ojeriza
la columna extremeña
en su estado manso anudadora.
Si procuraras un abstemio licor amarillo.
Si fueses el pastor de un rebaño triste y
llevaras a pastar tus ovejas
a un campo de pastos fugaces...
Pero sólo eres palafrén de luz
desbocado siempre hacia el olvido;
vas con rumbo
hacia el océano pueril
de tus desdichas.
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