Me dejabas correr pero ibas de tras para no dejarme caer; Me mirabas como una princesa, pero me enseñabas a ser una guerrera, Dejabas que tome mis decisiones y mantenías tus brazos abiertos para albergar mi dolor. Si yo te hacia sufrir me respondías con una sonrisa para que no me sintiera mal y si te enojabas con migo tu silencio era mi debilidad. Hiciste mi infancia lo mas feliz posible, mi adolescencia tan sincera como se puede y hoy en mi adultez me acompañas como ese fiel soldado de largas batallas.