viktor Huno
Le poéte
No vengo a este papel para alcanzar fama y fortuna,
ni para que mi inmortalidad llame a mi puerta convencida
ni porque mis pensamientos importen más que los tuyos.
ni para comprender por qué soy un genio o un desastre.
No vengo a este papel para relamerme el ego por el cuerpo,
ni para encandilar a quiceañeras con mis ocurrencias,
ni porque el mundo merezca comprimirse en mi pluma o mi teclado,
ni para excitarme haciéndome fotos o firmando autógrafos.
No vengo a este papel para que mamá se sienta orgullosa,
ni para que inviten en bares malditos y affer hours,
ni para que profesores incluyan en sus temarios mis creaciones,
ni porque ahora lo que se lleva es que un artista saque su libro.
No vengo a este papel para que perdonen mis excentricidades,
tampoco para que me envidien o para que me adulen,
ni para escapar de horarios, jefes o trepas de oficina,
ni porque necesite una limosna o una propina para comer.
Vengo a este papel porque es aquí y no en ningún otro rincón
donde escondo mis miserias y mis contenciones flotantes,
porque festejo los latidos de cada abril en otro colchón,
y aquí vengo a bucearme bajo mis lágrimas más sulfúricas.
Vengo a este papel porque mi ventana está abierta de impar en impar
y por ella entran obedientes piedras que hacen demasiado daño,
y porque si no puedo amar ni mis sueños más dulces,
solo me queda escribir mis pesadillas más astilladas.
Vengo a este papel porque mis palabras fracturadas y derretidas
abarcan más vida que mis ojos enfocados y mis brazos alargados,
porque aquí pienso bien, y ahí fuera obro mal,
porque aquí soy infinito, y ahí fuera medio idiota.
Vengo a este papel porque a pesar de los desengaños,
a pesar del dolor,
de la ausencia y la injusticia,
a pesar del miedo,
la barbarie y el caos,
a pesar de todo eso,
supongo que estoy enamorado de la vida
y esta es la mejor forma que conozco de demostrárselo.
Por: Nach de su libro Hambriento, página 39 editorial Planeta.
ni para que mi inmortalidad llame a mi puerta convencida
ni porque mis pensamientos importen más que los tuyos.
ni para comprender por qué soy un genio o un desastre.
No vengo a este papel para relamerme el ego por el cuerpo,
ni para encandilar a quiceañeras con mis ocurrencias,
ni porque el mundo merezca comprimirse en mi pluma o mi teclado,
ni para excitarme haciéndome fotos o firmando autógrafos.
No vengo a este papel para que mamá se sienta orgullosa,
ni para que inviten en bares malditos y affer hours,
ni para que profesores incluyan en sus temarios mis creaciones,
ni porque ahora lo que se lleva es que un artista saque su libro.
No vengo a este papel para que perdonen mis excentricidades,
tampoco para que me envidien o para que me adulen,
ni para escapar de horarios, jefes o trepas de oficina,
ni porque necesite una limosna o una propina para comer.
Vengo a este papel porque es aquí y no en ningún otro rincón
donde escondo mis miserias y mis contenciones flotantes,
porque festejo los latidos de cada abril en otro colchón,
y aquí vengo a bucearme bajo mis lágrimas más sulfúricas.
Vengo a este papel porque mi ventana está abierta de impar en impar
y por ella entran obedientes piedras que hacen demasiado daño,
y porque si no puedo amar ni mis sueños más dulces,
solo me queda escribir mis pesadillas más astilladas.
Vengo a este papel porque mis palabras fracturadas y derretidas
abarcan más vida que mis ojos enfocados y mis brazos alargados,
porque aquí pienso bien, y ahí fuera obro mal,
porque aquí soy infinito, y ahí fuera medio idiota.
Vengo a este papel porque a pesar de los desengaños,
a pesar del dolor,
de la ausencia y la injusticia,
a pesar del miedo,
la barbarie y el caos,
a pesar de todo eso,
supongo que estoy enamorado de la vida
y esta es la mejor forma que conozco de demostrárselo.
Por: Nach de su libro Hambriento, página 39 editorial Planeta.
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